28, Enero 2020

“La Iglesia de Lago en Misión”

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Un renovado aire trajo este 2020 la ya tradicional misión que viven cada verano las comunidades y habitantes de las localidades de Murta, Mallín Grande, Guadal y Puerto Río Tranquilo en la cuenca del Lago General Carrera, con la acción pastoral esta vez de 45 jóvenes estudiantes convocados por el “Movimiento Apostólico Manquehue”, y la Iglesia de Aysén, para evangelizar en este extenso y hermoso sector de la Patagonia.

Tras el cierre de la misión en cada una de las comunidades visitadas, los misioneros en pleno se congregaron para compartir la comunión bajo una verdadera “Catedral de Árboles” en Mallín Grande.

Esa fue la imagen que utilizó el padre Obispo Luis para motivar en los jóvenes la contemplación silenciosa y dar gracias por la experiencia “explosiva” de Dios estos días en sus vidas. Los testimonios del momento fueron vibrantes y emocionantes.

Evangelio en terreno

“Chelenko” es el nombre original del lago General Carrera, el segundo más grande de Latinoamérica, y es también la inspiración y lugar natural privilegiado en que estos misioneros golpearon puertas, recorrieron senderos o simplemente se detuvieron a conversar, muchas veces con turistas, nacionales y extranjeros, que visitan abundantemente la zona en esta temporada estival.

En cada localidad, los misioneros se organizaron con responsabilidades definidas y concretas que iban desde lo más doméstico del día a día, la recreación y el desarrollo de talleres; hasta una cuidada liturgia siempre muy animada por el canto y la música, en los diversos encuentros de oración programados.

“Lo principal —comparte Belén Comparini, estudiante de Pedagogía Básica— ha sido la misión casa a casa con la gente del pueblo y el encuentro con los turistas que entran a la capilla a ver qué es lo que están pasando; también los talleres con niños y niñas que venían a jugar y rezar con nosotros. Dimos —agrega— la comunión a los enfermos y ancianos; arreglamos una gruta dedicada a la Virgen, y con la comunidad cristiana en conjunto aprendimos a celebrar la liturgia de los domingos”.

“Partir el año así —enfatiza Belén— misionando, encontrándome con Dios en la comunidad, es muy potente y me anima para los meses que vienen”.

Esta misión también tuvo un carácter internacional. Nicolás Majani, estudiante francés originario de la isla de Martinica, al igual que Belén valora mucho la experiencia. “Para mi —dijo— es encontrar a Dios en la gente y en mi mismo; y también compartir este amor y felicidad que tenemos en cada uno con la gente”.

 

La comunidad

Protagonistas directos de esta misión son las comunidades del lago que acogieron a los misioneros y estuvieron presentes en sus diversas actividades. Gloria Jaramillo, secretaria de la Comunidad de Puerto Río Tranquilo, valoró profundamente esta vivencia pastoral: “Nosotros —explica— recibimos a los misioneros y con ellos se ha dado una experiencia muy linda y enriquecedora. Los hemos acompañado porque ellos son los que trabajan. Lo primero que hicieron fue ver qué necesitábamos y nos capacitaron en liturgia; y también nos ayudaron en la restauración de la gruta de la Virgen. Gracias a ellos he visto mucha gente visitó la capilla todos los días lo que nos da mucha alegría”.

Manuel Torres, tesorero de comunidad de Puerto Río Tranquilo, también destaca el encuentro con los misioneros 2020. “Para nosotros ha sido una gran experiencia que nos hayan visitado y no solamente para los integrantes de la comunidad sino que para todos los habitantes del sector. Ellos con su alegría y sabiduría, y con la ayuda del Señor, han logrado motivarnos a todos a venir a la Iglesia”.

Las misiones “Chelenko 2020” culminaron con una alegre y festiva eucaristía en la “Catedral de Árboles” de la comunidad San José de Mallín Grande; espacio testimonial en que los misioneros volcaron sus corazones llenos de experiencias nuevas, gracias a la labor del “Movimiento Apostólico Manquehue”, fundado en 1977, y presente en la región de Aysén desde 2001 a orillas del Lago General Carrera.