10 Julio 2018

ANTICIPACIÓN ES SUSTENTABILIDAD EN LA ACTIVIDAD TURÍSTICA

ANDRES GILLMORE
Andrés Gillmore

La expansión y la diversificación de la actividad turística en Aysén ha sido más que sorprendente durante las últimas dos décadas y se podría decir que el sueño se consolidó finalmente, de una actividad que en los comienzos no era bien aceptada por la región y que era realizado por una élite que tenia acceso a la información, al crédito bancario y las conexiones esenciales para iniciarlo. Con el tiempo esta actividad sin chimenea se ha democratizado hacia el mundo rural de las localidades, bajo un formato que llegó a la región para quedarse y que vino a conferirle una importancia a Aysén que antes no tenia y desarrollar una mejor proyección económica, al entenderse que la actividad turística contribuye eficientemente al desarrollo sustentable de las comunidades, posicionándose bien en el carácter y en el perfil cultural histórico regional heredados de los colonos, con la capacidad de involucrar a todos y no solo unos pocos y eso es una gran noticia para Aysén y sus pobladores.

Pero la realidad nos dice que ninguna actividad es perfecta si es realizada por el ser humano, que tiene como característica básica su imperfección y por ende todo lo que desarrolla de una manera u otra es imperfecto y como todo en la vida todo tiene su pro y su contra. El debate de los problemas ambientales que produce el turismo, no ha sido debatido como corresponde en la región, ante una actividad que ha comenzado a dar muestras de producir impactos y se podría decir que el territorio esta comenzando a dar muestras incipientes de verdaderos colapsos ambientales, lo que no deja de ser natural y parte del proceso de consolidación que toda actividad necesita; lo que no es natural, es que no se esten haciendo los respectivos estudios para anticiparse a los hechos y evitar la degradación ambiental, que cuando ocurre termina degradando social y culturalmente.

Diversos estudios han demostrado fehacientemente que el crecimiento turístico causa daños en las regiones receptoras, con consecuencias socioculturales y ambientales que si no se advierten crean situaciones adversas en los diferentes escenarios, en los más remotos, en las localidades más turísticas y en las mismas ciudades por esa falta de anticipación. Los administradores gubernamentales de la actividad, SERNATUR, CORFO, PET DE TURISMO persiguen con entusiasmo el crecimiento de la actividad por medio de incentivos para la creación de infraestructura para involucrar a las comunidades, con la esperanza de generar el tan ansiado desarrollo y la consolidación económica y lograr la mejor rentabilidad posible, sumados a más puestos de trabajo, con la intención de diversificar la economía regional. Pero han olvidado completamente, que para crecer sustentablemente como actividad económica, se hace necesario planificación estructural, estrategia y estar preparado con análisis serios y profesionales que permitan la anticipación de los posibles problemas en términos de servicios, cuidado y defensa ambiental del territorio y eso no esta sucediendo. Tampoco se han estudiado las relaciones con otras actividades productivas como la salmonera, la minería, la ganadería y la agricultura. Bajo esta perspectiva se puede crecer, pero nunca desarrollarse sustentablemente, que es algo diferente a crecer. Desarrollar la actividad necesita por obligación crear balance entre los servicios y la producción ante el uso del territorio y eso no esta sucediendo.

Dada la realidad actual ante una gran demanda en todo sentido por hacerse de Aysén; se hace necesario, que se sienten Sernatur, MOP, Corfo, Ministerio de Desarrollo, Ministerio de Medio Ambiente, Sernageomin, Cámaras de Turismo, Corporaciones, asociaciones gremiales, Municipios y Junta de vecinos, para desarrollar un Plan de Desarrollo de la Actividad turística, que implique por sobre todas las cosas la sustentabilidad de la actividad por siempre y no se este siempre limitado a los periodos presidenciales de cuatro años, que al final hacen que nada se desarrolle en forma seria y profesional.

Las críticas al desarrollo del turismo regional han venido aumentado durante los últimos años, al no considerarse como parte fundamental la preservación y defensa del entorno natural y escénico del territorio general. No se ha evaluado como corresponde los costos ambientales y socioculturales que genera la actividad, ante la constatación que no es una industria tan “limpia” como se pensaba, cuando no se tiene un Plan de Desarrollo Sustentable y donde los responsables de formular las políticas solo esten concentrados en los efectos económicos de la actividad, ignorando la defensa medioambiental y con ello se ha creado un desfase de relevancia que a la larga terminara destruyendo la actividad al desperfilar su esencia y incluso a destruir la proyección de futuro de Aysén. Incluso por ese desfase, en la actualidad la región vive una pugna de relevancia entre los intereses mineros y la Red de Parques Patagonia, que han introducido agentes políticos en la problemática y precisamente porque existe un desorden, que permite que se puedan desarrollar aberraciones.

En otras regiones de Chile, la actividad turística se ha convertido en la principal fuente de ingresos y gran generadora de empleo. De hecho, en algunas regiones el desarrollo del turismo ha adquirido una importancia incuestionable y se reconoce desde el punto de vista social, que se ha transforma en una de las estrategias más eficientes que existen cuando se hace bien, al ser una alternativa decisiva ante un recurso natural que permite hacerle frente a las crisis económicas en otros sectores productivos. Pero no debemos cerrar los ojos, que en estas otras regiones se han desarrollado serios problemas ambientales, por ende problemas sociales relacionados con la salud de las comunidades y medioambientales entre otros. Por eso es muy necesario prestar atención a las consecuencias de la sobre explotación del turismo en los diferentes territorios y la relación con otras actividades productivas que se realizan paralelamente como salmonicultura y minería, es un tema altamente relevante para el futuro de Aysén y sus comunidades.

La sustentabilidad de la actividad turística en Aysén no es una decisión o una prerrogativa como muchos pueden suponer; es una obligación social y una responsabilidad, para desarrollarse democráticamente ante un recurso que es de todos; entendiendo que ha sido un período marcado por la llegada de muchos nuevos operadores, que han traído diferentes modalidades de hacer turismo, agrupadas bajo el rótulo de actividades alternativas con diversas denominaciones: tales como turismo de aventura, turismo rural, turismo cultural, ecoturismo, turismo ambiental y últimamente se ha estado desarrollando el turismo científico.

Ante esta realidad las autoridades, los operadores, empresarios y comunidad en general deben entender, que el crecimiento de la actividad debe ser controlado y el territorio defendido y darle un buen uso. Aysén no necesita el mismo desarrollo de Santiago; si el que se ajuste a las necesidades regionales, proponiendo una oferta diferenciada y de calidad, ante una demanda que cada día es más especializada.