16 Mayo 2017

AYSÉN DEBE PROYECTAR Y CUIDAR SU DENOMINACIÓN DE ORIGEN

ANDRES GILLMORE
ANDRÉS GILLMORE

Aysén con el pasar de los años ha marcado una tendencia de gran relevancia en todo sentido y es innegable que marcó un hito innegable como región. El futuro por el cual mi generación luchó por un par de décadas con tanto ahínco, se transformó en realidad. El desafío en la actualidad no es dar a conocer la región y su maravillosa belleza escénica y ambiental. De aquí hacia lo que se viene, la región debe tener la capacidad de no perder la esencia de lo que hizo que se transformara en una alternativa de desarrollo y debe preservarse de lo que significara el acoso de diferentes intereses creados que dado el cambio de escenario, verán en su territorialidad una oportunidad para desarrollar intereses que no se ajustan con sus ventajas comparativas y con los intereses de sus comunidades.

Considerando todo lo que eso significa para la proyección del desarrollo regional, más que nunca se necesita proyectar y consolidar la magnífica denominación de origen que posee la región y tener la capacidad de planificar y proyectar con esa base de sustentación, para cuidar los productos y los servicios prestados en el territorio, ejerciendo controles que identifiquen su denominación de origen y que estos se proyecten en la forma en cómo se administra el territorio a nivel municipal, gobernación y gobierno regional, con un plan territorial que identifique y proteja la denominación de origen y cuide de manera profesional las diferenciaciones territoriales entre norte, centro, sur y extremo sur. El plus de Aysén, esta en esa denominación y bajo esas diferenciaciones debe cuidarse su cultura y su forma de hacer, resaltando las diferencias culturales, climáticas, ambientales, geográficas y sociales que caracterizan la cultura aysenina.

Aysén es única en muchos sentidos, marca diferencia con el resto de las regiones de Chile y se ha transformado en un territorio reconocido como excepcional a nivel planetario por su calidad escénica y ambiental. Su diversidad, su territorialidad y su excepcional diferenciación cultural, aliado a su sello verde, predispone que todo lo que se produzca dentro de esta territorialidad, debe estar orientado en su denominación de origen.

Esto no quiere decir que Aysén deba cerrarse a proyectos de desarrollo como muchos piensan, pretenden y que muchos en la actualidad litigan para justificar proyectos de dudosas garantías y que otros piensen, que debe ser una región artesanal y cerrada a los proyectos de desarrollo. Tener y cuidar esa tan especial denominación de origen, no significa otra cosa que Aysén debe proyectarse al futuro con armonía ambiental, social, cultural, sentido común y sustento social, estableciendo que los diferentes proyectos que pretenden desarrollarse en la región no importando que produzcan, donde esten ubicados, o sus especiales característica y sus esplendorosos objetivos, deban trabajar con respeto hacia las comunidades, el medioambiente y sin despreciar la calidad escénica del territorio que pretenden intervenir. Si se producen salmones, que sean limpios, que los procesos productivos no contaminen, que entreguen buenas condiciones de trabajo y paguen sueldos justos a los trabajadores, diferenciándose en el mercado nacional e internacional con denominación de origen, aplicable a la industria minera, forestal, turismo, ganadería y desarrollo agrícola y frutícola.

El horizonte arriba mencionado debe estar en toda la perspectiva regional de hacer, producir y prestar, unificado bajo un Plan Maestro de Desarrollo de Denominación de Origen. Es indudable que el futuro de Aysén si tomara en cuenta su tan especial característica sería excepcional y la región obtendría una mejora sustancial en la calidad y en la proyección de vida de sus comunidades y mucha inversión de calidad llegaría a la región, al encontrar en este territorio la certeza de garantías de un futuro sustentable y responsable, con denominación de origen y transparencia, sin especulación negativa, donde se preservara este fundamento, con proyectos ecológicos, sustentables y con valor social.

Recuerdo muy bien como en la década de los ochenta, el queso Mañihuales producido por la planta que administraba el gran empresario de esos años, Enrique Castillo, marcó una diferencia notable con la denominación de origen de su producto y fue reconocido como un queso de muy buena calidad a nivel nacional y por mucho tiempo la región se dio a conocer por la marca Mañihuales y fue la única referencia que en esos años tenia el resto de Chile de Aysén.

La región ha cambiado mucho en los últimos 7 años y se ha transformado en un territorio reconocido y valorado. El gobierno regional entendiendo la perspectiva tan propia de la región, ha invertido sumas considerables en conectividad y es innegable la pavimentación de varios tramos internos de la región y la construcción de nuevas rutas rurales y lo que esta significando el intermodal para el desarrollo regional, que esta uniendo vía Caleta Tortel con Magallanes.

En difusión turística se ha estado realizando un buen trabajo, que ha hecho que -Patagonia Aysén- sea un destino conocido a nivel nacional y reconocido internacionalmente. En lo que a certificación de servicios y guías se refiere, la inversión de Corfo va en la dirección correcta con el plan de Zonas Aisladas y el PER. Pero lamentablemente poco se ha estado haciendo en lo que se refiere a estudios sobre las diferentes capacidades de carga de los servicios y de los formatos productivos. Ítem fundamental y estratégico para una región joven que se proyecta al futuro y que cada temporada que pasa se esta llenando de visitantes y proyectos de desarrollo de muchas índoles.

La denominación de origen es lo que proyecta, designa, distingue y protege del vandalismo productivo y de servicios que comúnmente se desarrollan cuando no se tiene conciencia de su importancia para proyectar el futuro y se dejan de lado. En el caso aysenino y en función de sus características tan especiales, considerando sus magníficos factores naturales, climáticos y humanos que identifican la región. Proyectar el desarrollo regional bajo un plan estratégico con un comité de ética que sustente y preserve la denominación de origen, es una forma positiva de diferenciarse a nivel nacional. Una denominación de origen, no indica solamente procedencia, indica también que el que esta produciendo o prestando servicios en un determinado territorio posee controles de calidad que lo hacen especial y único y los certifica responsablemente.