15 Octubre 2019

AYSÉN UNA REGIÓN EN RIESGO VITAL, A PESAR DE LA COP 25

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ANDRES GILLMORE

El otro día escuche atentamente un enconado debate, sobre si la cuenca del lago General Carrera debía optar por la actividad turística o la minera y la verdad que este debate es mucho más amplio que simplemente elegir entre una actividad o la otra y limitándose a sopesar lo bueno y lo malo que produce cada actividad.

Lo primero que debe entenderse ante este delicado tema para la sustentabilidad de la cuenca del lago General Carrera, Aysén, Chile y el planeta en general, es que en la actualidad el tema dejó de ser ideológico o político como muchos piensan y con el paso de los años pasó a ser de carácter técnico-profesional ante la realidad del territorio y el entendimiento real de las capacidades de carga de la región, sobre un tema que poco y nada se a estudiado en nuestro querido y amado Aysén y donde no se han realizado los estudios correspondientes y la situación ambiental actual de la región como un todo.

Cuando analizamos Aysén en forma y fondo, no es difícil darse cuenta que de norte a sur y de cordillera mar, la región en la actualidad esta en serios problemas ambientales y por lo tanto con una gran proyección de generar grandes problemas sociales también, entendiendo que lo ambiental esta íntimamente relacionado con lo social. El litoral regional esta completamente contaminado por la industria salmonera. En la superficie encontramos toneladas de basura plástica de boyas, redes y demases y el mar esta lleno de contaminantes por el uso indiscriminado de antibióticos, para poder extralimitarse en las capacidades de carga de las jaulas.

El centro de la región (área comprendida desde Mañihuales al norte, Coyhaique y Puerto Aysén al centro y el Blanco al sur) vive momentos duros en temas de deforestación de los bosques nativos para transformarlos en leña, haciendo que Coyhaique por este motivo se transformara en una de las ciudades más contaminadas del planeta y su calidad de vida ha bajado ostensiblemente en muchos términos, por los malos manejos ambientales.

El sur, lo que se denomina la Cuenca del lago General Carrera (desde Bajada ibáñez a Caleta Tortel) tampoco vive un gran momento en temas ambientales y su realidad actual es muy preocupante, sobre todo si lo analizamos viendo lo que ha sucedido en los últimos veinte años y lo que podría suceder en los próximos veinte años si todo continúa como siempre y la región sigue dominada por intereses que no representan las comunidades regionales.

El lago General Carrera que entre otras cosas es la segunda reserva de agua dulce del planeta, que es una cuenca compartida con Argentina (lago Buenos Aires) y que tiene un tratado de Cuencas Compartidas vigente con la hermana nación, está sufriendo en la actualidad de altos índices de contaminación en muchos frentes muy preocupantes para la sustentabilidad de las comunidades que la habitan, sobre todo si consideramos que esa es el agua de consumo domiciliario que utilizan localidades chilenas y argentinas, de la cual dependen procesos productivos de gran relevancia; como la producción de cerezas que se exporta a China y California desde Chile-chico y del proceso vinícola que produce la Viña Keoken y sus estupendos Sauvignon Blanc y Pinot Noir. Muchas localidades como Chile-chico, Puerto Guadal y Puerto Río Tranquilo, estan tirando sus aguas servidas al lago General Carrera, por los malos manejos de sus plantas de tratamientos, que han sido mal diseñados y sobre todo mal calculadas sus capacidades de carga. Además según estudios realizados por Sernageomin hace unos años, han demostrado que los antiguos relaves mineros del pasado en pueblos como Puerto Cristal, Puerto Sánchez y Puerto Guadal continúan contaminando las aguas del lago General Carrera con metales pesados. A eso debemos sumarle la contaminación que produjo la Minera Cerro Bayo Mining Company en el sector de Fachinal en la costa del lago General Carrera desde 1994 a 2017; donde la mina fue inundada por las aguas del lago General Carrera por los malos manejos ambientales y lamentablemente tuvieron que desaparecer dos trabajadores para que se cerrará. En el proceso se descubrió que utilizaba como pozo de relave y dique de cola la laguna verde y operaba por décadas sin el respectivo Estudio de Impacto Ambiental (EIA) contaminando el lago General Carrera.

Además debemos sumar el gran problema del Didymo o moco de roca (alga) en el lago General Carrera, que provoca el enturbiamiento de los caudales que habitualmente son cristalinos, haciendo que las aguas adquieran una salinidad incompatible con el medio ambiente natural del lago. Esta alga se mueve en los procesos de flujo de los ríos y lagos por los agentes naturales, como aves migratorias o pequeños roedores. La peligrosidad de la presencia de estas microalgas en el lago General Carrera, esta en que dañan la calidad de las aguas y afectan la calidad de los espermatozoides de los peces (truchas salmonídeas) en su fase de reproducción, alterando la cadena trófica y transformando las aguas en mortecinas.

Con toda esta realidad objetiva y tan desastrosa para sus comunidades, en la actualidad no se esta haciendo nada para contrarrestar esta terrible contaminación. Los organismos del gobierno regional, invierten grandes cantidades de dinero en el exterior para que el planeta visite Aysén y no hacen nada para revertir la contaminación que existe en la actualidad y lo que es peor aun, para la autoridad es como si no existiese el problema ambiental en Aysén. El turismo también está afectando y mucho el medio ambiente en varios formatos; por los malos manejos de los residuos que genera la actividad y por estar superándose con creces las capacidades de carga de las diferentes actividades y de los servicios que se prestan, sobre todo en el sur de la región.

A todo este gran dilema ambiental, en el año de la Cop 25; debemos sumarle la intención del gobierno de transformar Aysén y especialmente la Cuenca del lago General Carrera en territorio minero y vemos como el senador UDI por Aysén, David Sandoval Plaza, está en franca campaña para que este objetivo se concrete, a pesar que destruye toda la proyección de actividades sustentables como la agricultura, la viticultura, ganadería y el turismo de intereses especiales, al contaminar las aguas de uso humano y productivos.

En la actualidad son miles las concesiones mineras que estan siendo entregadas a un grupo reducido de particulares, que no buscan explotar esos derechos, sino transarlos a otros interesados y como la lógica manda, Aysén no está exenta de este fenómenos. Se descubrió que tres personas naturales, María Teresa Cañas y sus hijos Andrea de la Barra y Jorge de la Barra, controlan en la actualidad algo más de 800 reclamaciones mineras en la región y según estadísticas del Servicio Nacional de Geología y Minas (Sernageomin) el 6% de la superficie total de Aysén, que son alrededor de 10,8 millones de hectáreas, está entregada a concesiones mineras de exploración o explotación.

Los datos indican que existen algo así como 835.802 hectáreas entregadas a la minería, de las cuales 564.700 hectáreas son para exploraciones y que gran parte de las empresas que buscan minerales en Aysén son canadienses y australianas y el interés por la región esta, en que son mineras con una gran experiencia en extracción de oro ciento por ciento bajo hielo, dado que operan en los límites de Canadá con el Ártico y el Polo Norte. La canadiense GoldCorp es la cuarta empresa con mayor número de concesiones de exploración con 70 reclamaciones en las comunas de Chile Chico y Cochrane; con un área de trabajo de 21.000 hectáreas.

La minera anglo-canadiense Patagonia Gold, que opera en Argentina la mina “Lomada de Leiva”, ha explorado desde el año 2006 alrededor de 20.500 hectáreas cerca de Coyhaique, en 66 concesiones ubicadas entre los lagos Pollux, Castor y Thompson, estableciendo la minera en su última memoria, que van a proseguir con las prospecciones al oeste de Coyhaique, dado “su magnífico potencial” y es importante entender y saber, que para procesar el oro y la plata, se utiliza la técnica de “lixiviación con cianuro” que contamina todo lo que toca.

La decisión por un Aysén sustentable, con proyección de futuro; entendiendo la realidad del país en materia ambiental, pasó las fronteras de las opiniones y de la ideología política y entró al área técnica de una decisión que debe tomarse de acuerdo con los intereses de las comunidades que habitan y se desarrollan en la territorialidad regional como una decisión de sobrevivencia y por sobre todo técnica, ante una visión de desarrollo que este de acuerdo con las ventajas comparativas, el cuidado de la denominación de origen, el sello verde con perspectiva social. Aysén de no entender el gran problema ambiental que tiene en la actualidad, en 15 años estará completamente contaminada y desahuciada por completo, asemejándose a otras regiones del país, que literalmente estan arruinadas por los intereses empresariales que las ven la territorialidad de las regiones como herramientas para explotar indebidamente y eso a los que amamos Aysén no lo podemos tolerar.