3 Junio 2019

AYSÉN:LAS ENSEÑANZAS QUE DEJA LA TRANSNACIONAL MINERA LAGUNA GOLD EN MAÑIHUALES

ANDRES GILLMORE
ANDRES GILLMORE

La globalización es un proceso económico, social, cultural y tecnológico a gran escala, que busca la interdependencia de los distintos países del mundo, unificando sus mercados, sociedades y culturas, por medio de una serie de transformaciones sociales, económicas y políticas que le dan carácter mundial. En lo referente a las nuevas tecnologías, las empresas transnacionales llevan el protagonismo y podemos definirlas como todas aquellas empresas internacionales que deciden establecer relaciones mercantiles de compra, venta o de producción de mercancías en otros países. La estrategia más común que usan las transnacionales para expandirse y acceder a los nuevos mercados, es apoderándose de empresas activas en el país donde desean establecerse, creando una planta de producción o de suministros, o participando en el capital de una compañía activa en el país de destino y con ello pasan a operar con don de mando en los territorios regionales, como lo podemos constatar desde hace décadas en Chile.

 

Las empresas transnacionales en nuestro querido Chile, están detrás de los gobiernos para sustentar sus políticas de desarrollo, con lo cual su poder económico y político se hace evidente y relevante, sobre todo en un país como el nuestro, que es capaz de moldear leyes a la medida de las transnacionales, para que puedan operar a gusto y sin restricciones. Incluso con la capacidad de influir en los cambios de poder y eso en si mismo es altamente peligroso para la sustentabilidad y la proyección de futuro de los países subdesarrollados, que son subdesarrollados precisamente por la intervención de estas corporaciones internacionales, que usufructúan de ese subdesarrollo para sus fines.

 

Las transnacionales influyen manipulando la economía y sus organizaciones, para que sus intereses no se vean perjudicados y lo realizan mediante diversas estrategias, como por ejemplo subvencionar políticos, que les garantiza que una vez elegido el candidato, el electo estará en deuda con la empresa que le ayudó a llegar al cargo y se instaura una relación que se ha podido constatar en Chile desde hace rato, en senadores, diputados, alcaldes y hasta los mismos gobiernos, han caído en las garras de estas transnacionales. Además tenemos el denominado como la .puerta giratoria- que consiste que una vez terminado el ciclo político de un denominado político que ha trabajado para la transnacional, lo contratan y le dan un cargo importante, con el objetivo de utilizar los contactos que ha logrado a su favor, para aprovecharse de la influencia que ha logrado gracias a las transnacionales y colocar personas afines con los intereses de la transnacional.

 

Por lo tanto es un hecho de la causa que las transnacionales extranjeras, hacen en Chile todo lo que no pueden hacer en sus orígenes en materia ambiental y laboral y empresas de países que admiramos por sus modelos económicos y ambientales, que solemos marcar como referentes en materias de desarrollo, con domicilios en Australia, Canadá, Italia, España, Suiza, Noruega, Bélgica entre otros, no tienen reparo en abusar de nuestro subdesarrollo con sus emprendimientos mineros y salmoneros, contaminando los territorios y destruyendo a las comunidades y podemos constatar que el lucro para estas empresas se ha transformado en codicia.

 

Un claro ejemplo de este tema, esta en el senador UDI, David Sandoval Plaza, representante de Aysén en el congreso y de las transnacionales, desde que era alcalde de la localidad de Cochrane al sur de Aysén, en que fue parte del equipo de apoyo de HidroAysén. La semana pasada el senador expresó por los medios de comunicación, twitter y facebook, que estaba muy preocupado “por la falta de inversión en Aysén de aquí al año 2022”, que viene a demostrar una vez más lo que arriba hemos descrito en el texto, de cómo las estrategias de las transnacionales ejercen presión bajo la influencia del mundo político, para ir preparando el terreno para lograr sus objetivos y para ello siempre cuentan con un político utilitario como caballito de troya. El senador Sandoval Plaza siempre ha sido representante de las transnacionales en Aysén; ha apoyado al mundo salmonero y minero sin restricciones y no le ha dado importancia a la contaminación y la destrucción que han proyectado en la región. Cuando fue diputado por dos períodos, de forma extraña no fiscalizo como corresponde a un diputado, los altos niveles de contaminación que los salmoneros han realizado desde la década de los años 90 en el litoral de Aysén; tampoco ha fiscalizado la explotación minera y la contaminación que ejercen sus pozos de relave, además fue un acérrimo defensor de la intención de HidroAysén de represar los ríos más emblemáticos del sur de Aysén, el Baker y el Pascua y sin importarle con ello, que esa falta de fiscalización este destruyendo la proyección sustentable de las comunidades de la cuenca del lago General Carrera y este pujando para transformar esta cuenca en territorio minero y que sus comunidades se proyectan en la ganadería, agricultura, fruticultura, viticultura y el turismo de intereses especiales.

 

Para un senador UDI como Sandoval Plaza, que no se rige bajo los parámetros regionales de desarrollo sustentable y que es guiado por los intereses partidistas y de las grandes empresas transnacionales, es por decir a lo menos la carne de cañón que utilizan estas trasnacionales para manipular a las regiones para conseguir sus objetivos. La única inversión que vale para los intereses del senador, es lo que se realizan en la minera y la salmonicultura, que es la que precisamente contamina y destruye la sustentabilidad y la proyección de futuro de la población de Aysén y las hunde en el subdesarrollo. Para este tipo de personajes, la inversión que se ha estado realizando en los últimos años en Aysén en agricultura, ganadería, viticultura y en turismo de intereses especiales no existe y no cuenta. Eso en si mismo es un alerta de lo que se esta gestando en Aysén por parte de las transnacionales, que quieren transformarlo en territorio salmonero y minero, en total contrapartida de la denominación de origen y del sello verde con que cuenta Aysén.

 

El caso de la Minera El Toqui es emblemático como paradigma en Aysén, por las repercusiones sociales, culturales, productivas y políticas que contiene y debe definitivamente cerrar el tema minero en la región. Esta minera en sus orígenes fue de la familia Walker y siempre desde los inicios de la mina, ha contaminado con la decantación del pozo de relave el río Mañihuales. Se han realizado estudios de sangre en los pobladores del Alto Mañihuales por el Colegio Médico de Chile y se ha constatado que los pobladores y los animales domésticos estan contaminados con arsénico al beber agua del río. El año 2016 la minera belga Nyrstar puso a la venta El Toqui que producia plomo, zinc y oro y fue comprada por la minera Australiana Laguna Gold. Este mes de enero del presente año, por deudas impagas por cerca de 39 mil millones de pesos, estafas reiterativas al interior de la administración y el cobro de una multa por 1.200 millones de pesos por contaminar con arsénico el río Mañihuales, por parte de Sernageomin; la transnacional minera se declaró en quiebra y se retiro de Mañihuales y de Aysén, sin pagar sueldos por tres meses y las indemnizaciones correspondientes a cerca de 300 trabajadores.

 

Como la lógica indica los ya pasados 4 meses de la quiebra de la minera; la crisis es total para los trabajadores, para la localidad de Mañihuales, para la región de Aysén y también para la Moneda, que hereda de parte de la transnacional Australiana un conflicto que bajo la ley chilena es un problema entre privados y que a decir verdad no tiene solución, porque nada obliga a la transnacional a pagar lo que adeuda y el gobierno tampoco tiene porqué hacerlo. Los sindicatos de la Minera El Toqui, han entablado una demanda judicial ante el Estado de Chile para ver si logran recuperar algo de lo adeudado por la transnacional, al haber quedado en la indefensión total y en crisis terminal los trabajadores, sus familias y el comercio de la localidad de Mañihuales y las deudas ante el sistema financiero regional y nacional.

 

Esta realidad nos debe hacer reflexionar seriamente si en Aysén propiamente tal, podemos seguir sosteniendo que empresas transnacionales mineras y salmoneras, abusen del subdesarrollo imperante en Chile y le falten el respeto a nuestros trabajadores, al medio ambiente de las regiones y que además obtengan ganancias millonarias contaminando y destruyendo todo lo que tocan. En Aysén la minería es incompatible con el desarrollo sustentable de los pobladores del mundo rural.