12 Septiembre 2018

CHILE SE ESTA TRANSFORMANDO EN UNA GRAN ZONA DE SACRIFICIO

ANDRES GILLMORE
ANDRES GILLMORE

Una de las mayores problemáticas que se está produciendo en la actualidad en nuestro querido y amado Chile, es que el país se esta transformando en una gran Zona de Sacrificio. El mal manejo ambiental de norte a sur de cordillera a mar de las últimas décadas, sumado al cambio climático que ha estado afectando al país y muy fuertemente, ha elevado los niveles de saturación ambiental a niveles intoxicantes para la salud humana y que lógicamente han repercutido de sobre manera en las llamadas “zonas de sacrificio”.
Los hechos acontecidos en Quintero y Puchuncaví lo demuestran fehacientemente. Los sucesos que estan ocurriendo en ciudades como Temuco, Coyhaique, Valdivia y otras por el uso de leña, que sumados al efecto invernadero producido por el calentamiento global han desarrollado niveles de contaminación extrema. La marea roja ocurrida en Chiloé por el mal manejo salmonero, que sumados al calentamiento del mar, produjeron la contaminación de las algas y que se desarrollara una crisis ambiental de grandes proporciones. Lo que ocurre en el norte del país en las zonas mineras, donde los relaves y los diques de cola contaminan los territorios afectando la salud de los pobladores. Lo que esta empezando a manifestarse en la región de Aysén ante la ocupación salmonera del litoral, con grandes índices de contaminación y la contaminación que se ha estado desarrollando en el interior de la región por las empresas mineras, que ha estado afectando los territorios, la flora y fauna y la salud de los pobladores. Lo que ocurre en la región de Magallanes en Isla riesco, donde opera la mina de carbón más grande del planeta a tajo abierto, que ha generado una gran contaminación del área, sumados a la intención de los salmoneros de introducir su industria en esas aguas australes y en aguas de los Parques Nacionales. Los grandes incendios del centro-sur producidos por el abuso productivo de la industria forestal con sus plantaciones de pinos y eucaliptos, que han devastado las reservas acuíferas del subsuelo. El escaso interés por parte de los gobiernos por defender los glaciares, los parques y las reservas nacionales de la intervención minera; que sumados al mal manejo de las capacidades de carga a nivel nacional en muchas otras actividades, han transformado con el paso del tiempo, que la fusión de la variable climática y la falta de una política seria y profesional a nivel ambiental en los procesos productivos; esta transformando a Chile en una GRAN ZONA DE SACRIFICIO.
El tema del cambio climático y el calentamiento global no se ha tomado con la seriedad que se merece a nivel gubernamental. Pasan los gobiernos y ninguno es capaz de enfrentar el tema como corresponde, dando como resultado serios trastornos ambientales en todas las regiones de Chile. Como país, no hemos tenido la capacidad de entender a cabalidad que la fusión entre cambio climático y el mal manejo ambiental del modelo de desarrollo chileno, esta acelerando los procesos de contaminación al subir la temperatura ambiental, produciendo el desmejoramiento acelerado de la calidad de vida de las poblaciones que viven en las llamadas “zonas de sacrificio” a niveles muy alarmantes, que con el pasar de los años se esta transformando en un tremendo problema de salud pública, que traerá serias repercusiones a nivel social, ambiental y productivo de no tomarse las medidas correspondientes.
En Chile hace un buen rato que todo lo que se refiere al tema ambiental esta haciendo agua por todos lados. No hay que ser muy perspicaz para entenderlo. Basta recorrer las regiones para darse cuenta que la problemática es de grandes proporciones y que mientras antes se enfrente la solución se hace más factible. Pero nos encontrarnos con gobiernos, autoridades, empresas y políticos en el congreso, sin ninguna conciencia de las implicaciones del mal manejo ambiental que estan avalando y siguen haciendo caso omiso de la problemática y que la consecuencia no es otra, que transformar a Chile como un todo en una gran Zona de Sacrificio. Toda la normativa y el diseño de leyes en materia ambiental, esta construida para favorecer a las grandes empresas y no para resguardar el medio ambiente, la salud de las comunidades y el desarrollo sustentable del país y en la actualidad se esta comenzando a pagar ese nefasto precio a costillas de la salud de la población y del futuro del país y podría decir que la crisis ambiental y sus proyecciones sociales esta apenas comenzando y tal como dijo la Pdta Bachelet, “cada día puede ser peor”.
No puede seguir siendo aceptable dada la realidad actual, que como modelo de desarrollo un país subdesarrollado como el nuestro, que el Estado no tenga injerencia alguna y la capacidad de evaluar y analizar los índices de contaminación que producen las empresas y que el gobierno no pueda cerrarlas si no respetan la normativa, que ya en si mismo es poco realista que las evaluaciones esten bajo el estamento privado y que además los Estudios de Impacto Ambiental (EIA) no puedan realizarseles auditorías externas. Es imposible lograr sustentabilidad ambiental, social y proyección de futuro, si las mismas empresas (que por lo demás en su gran mayoría son transnacionales extranjeras) tienen que evaluarse a si mismas y que esas empresas desarrollen en Chile precisamente lo que no pueden hacer en sus países de origen. El modelo ambiental chileno es tan perverso, que por lógica las empresas saben que pueden manipular los índices para pasar como empresas sustentables. La ministra de Medio Ambiente, informó la semana pasada que a partir de ahora, las evaluaciones en Quintero y Puchuncaví pasan a manos del Estado, pero nada dijo que el Estado contrato a la misma empresa que antes realizaba las evaluaciones y eso en si mismo es una clara manipulación de la información.
Un plan de manejo ambiental serio y profesional debe tener la capacidad de establecer las acciones para prevenir, mitigar, controlar, compensar y corregir los impactos ambientales negativos causados por la intervención. Contar con un plan de seguimiento adecuado y en línea con transparencia total y al alcance de los usuarios, que muestre el conjunto detallado de actividades para prevenir y corregir los efectos ambientales no deseados por el proyecto en si mismo y ser parte de una estrategia de Estado para controlar y fiscalizar la operación productiva de las empresas. Es importante de entender, que por el simple hecho de realizarse un Estudio de Impacto Ambiental, no significa que el proyecto debe realizarse si o si y que perfectamente ese EIA, puede dar como resultado que el proyecto aunque rentable, determine que dadas las condiciones del territorio, fusionado con el cambio climático y la proyección de las comunidades se hace imposible desarrollarlo. En Chile, los EIA son meras diligencias y manipuladas. Tanto es así, que el actual gobierno pretende cambiar la ley ambiental y permitir que las empresas antes de realizar los EIA puedan reunirse antes con las comunidades para ponerse de acuerdo, lo que en si mismo altera totalmente la forma y el fondo de lo que representa un EIA.
En la actualidad a nivel global cerca de cincuenta millones de personas son considerados emigrantes climáticos y ambientales que circulan por el planeta en busca de mejores condiciones de vida. 135 millones de personas están amenazados por la desertificación por la escasez crónica del agua, como esta sucediendo en gran parte de Chile y no es chiste. Cincuenta millones de emigrantes ambientales han superado el número de desplazados internos, en comparación con los refugiados bélicos, étnicos y religiosos, por los desplazados por desastres naturales y los conflictos políticos; que en su conjunto suman aproximadamente cuarenta millones de personas en la actualidad según Naciones Unidas.
En el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático realizado hace unos años en París, se estimó que para el año 2050 alrededor de 150 millones de personas tendrán la condición de emigrantes climáticos-ambientales, por la desertificación de los territorios, el incremento de los niveles del mar, la contaminación ambiental, la desglaciación, la escasez de agua dulce y las inmensas inundaciones que ocurrirán debido al calentamiento global del mar, que sumados al constante aumento de la cantidad de monzones, huracanes y la abundancia de grandes lluvias fuera de temporada, proponen que entraremos en una seria crisis ambiental-climática. Pero a pesar de las evidencias expuestas por el mundo científico de lo que esta sucediendo y lo que sucederá en el futuro próximo, no existe en la actualidad medidas políticas para afrontar esta realidad, en un Chile que esta dando muestras inequívocas que el cambio climático nos esta afectando y que a nivel gubernamental no somos capaces de enfrentarlo con medidas en conjunto y con un diseño sustentable.
El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) consideran que los emigrantes climáticos-ambientales aumentaran considerablemente en las próximas décadas. En los países subdesarrollados como el nuestro, los más afectados no pueden enfrentar el problema por si mismos y los gobiernos no tienen la capacidad de afrontar el tema, ante los intereses políticos-empresariales que tienen tomado los intereses de gobierno y sin importar su ideología; como ha quedado de manifiesto ante la crisis de Quintero-Puchuncaví.
Los países desarrollados y miembros de la OCDE, que se rigen bajo parámetros de sustentabilidad, están más preparados para mitigar los impactos climáticos, fundamentalmente porque sus empresas hacen en otros países lo que no dejan en los propios y de esa manera logran adquirir materias primas y ser sustentables sin desgastarse, por eso poco sorprende que empresas de origen Canadiense, Suizo, Australiano, Americano, Italiano, Japonés entre otros, abusen de países subdesarrollados como Chile que dejan hacer para obtener crecimiento.
En el año 2013 el presidente Barack Obama, por primera vez en la historia de los EE.UU. dio un discurso sobre las consecuencias del cambio climático y la importancia de reducir los impactos ambientales ante la problemática de la fusión de estas dos variables; pero a pesar de todo y de todos, la Convención de Refugiados de las Naciones Unidas no reconoce a los emigrantes climáticos-ambientales como tales y no se ve luz al final del túnel.