2 Mayo 2014

CUANDO LA TIERRA TIEMBLA HACE REMOVER LAS CONCIENCIAS

Hugo Pérez
HUGO PÉREZ WHITE
Planificador Educacional

Un fuerte remezón en el fiordo de Aisén fue más que suficiente para que las autoridades  se dieran cuenta de las múltiples necesidades que se deben  satisfacer en esta aislada región,  y así evitar el éxodo de sus pobladores a otros lugares y por eso  pidieron a las autoridades del nivel  central  que elaboraran proyectos interesantes que permitiesen retener a la gente  en la tierra que los vio nacer.

La conectividad territorial se ha convertido en un eje fundamental para incorporarse en plenitud al crecimiento del país y es una necesidad esencial para lograr más y mejor desarrollo.

Las miradas de muchas personas están puestas en la patagonia austral, más de lo que pensamos, porque, desean ver con sus propios ojos, esas   aguas cristalinas de sus ríos y lagos y los  bellos paisajes que los rodean y que hacen tan felices a quienes los visitan.

La patagonia está abierta para recibir a todos los que quieran hacer patria en este territorio y que estén dispuestos  a trabajar con esfuerzo,  dedicación, cariño e inteligencia creadora  y los nacidos en esta tierra o ser descendiente de aquellos  colonos que  llegaron primero a hacer patria a estas  latitudes,  así lo han comprendido y así lo  han hecho  a pesar de las dificultades que presenta el aislamiento geográfico, donde realmente hay que tener un  temple especial para vivir en ella.

Todo el proceso de desarrollo,  aunque incipiente aún, se ha logrado en base a esfuerzo y lucha constante para hacer campos cultivables y sembrar pastos para la alimentación de los animales y a pesar de ello tuvieron que superar las contingencias climáticas y supieron sobrevivir a estas dificultades propias de una adusta naturaleza.

Es conveniente recalcar las inquietudes de muchos pobladores, que decidieron seguir viviendo en esta región, y no fue  necesario un cataclismo como un terremoto o un tsunami como fue lo que ocurrió en Aisén para arraigarse más fuertemente a la tierra que sustenta sus vidas.

Las aguas del fiordo de Aisén abrieron sus fauces desde el fondo del mar y generaron enormes olas que se desparramaron por los campos arrasando  con casas, sembrados,  animales y  llevándose también en su devorador avance a esforzados pobladores que dieron sus vidas por hacer soberanía en estos inhóspitos lugares, dejando en la comunidad la sensación de tristeza, soledad e impotencia.

Por consiguiente es  imperativo revertir esta situación, realizando grandes obras de adelanto y desarrollo regional, especialmente en infraestructura vial que permita terminar de una vez por todas con el aislamiento que hoy existe y en un tiempo no muy lejano se pueda unir a este vasto territorio con el resto del país e integrarlo social y culturalmente con nuestra patria en el amplio sentido de la palabra.

Si bien es cierto que Chile es un país sísmico, no es menos cierto que en las regiones extremas se siente con más fuerza el dolor que producen los terremotos como los acaecidos recientemente en el extremo norte del país lamentando las muertes de personas, con heridos   deambulando por las calles destruidas llevando su dolor a cuestas buscando protección, casas y edificios a punto de caer, familias en soledad absoluta y con muchos  habitantes que esperan que llegue la solidaridad de sus compatriotas porque  los caminos y carreteras se han convertidas en peligrosos lodazales donde no se puede transitar para pedir auxilio, sin agua para abastecerse de las necesidades básicas por las roturas de las cañerías que cruzan la red subterránea, y sin luz eléctrica para alumbrarse del infierno desolador de tan vasta destrucción.

En estas grandes ciudades, como en muchos pueblos pequeños en  villas y poblaciones y en lugares aledaños donde todo se ha ido al suelo se vive un verdadero apocalipsis que nadie quisiera tener como amigo de nuestras vidas y por eso la ayuda debe ser inmediata para aliviar en parte el daño sufrido en los terremotos que han asolado nuestras áridas tierras  nortinas y el incendio devastador ocurrido en los cerros de Valparaíso así como también lo vivimos en nuestra alejada y fría Patagonia chilena.