11 Junio 2019

EL AMOR NO SE ENVANECE

pastor
SAMUEL SANTANA MARDONES
PASTOR EVANGELICO

Hoy nos conmocionamos con el suicido adolescente, de adultos jóvenes y se nos rompe el corazón al ser solo espectadores de una realidad que se levanta cada día con mayor fuerza, no obstante, este episodio puede ayudarnos a entender la necesidad que tenemos hoy en día y que hemos tenido de forma permanente durante años en nuestra región y nuestro País respecto a la salud mental que padecen nuestros hijos, pero debemos examinarnos nosotros, si tenemos las capacidades de amarnos y que valor les estamos entregando a la vida.

Muchos experimentamos conflictos en nuestras relaciones personales, que en muchas ocasiones, son señal del control que queremos desarrollar sobre los demás y muchas otras personas experimentan el control y la resistencia al control al cual son llevadas.

Todos nosotros nos resistimos al ser controlados por miedo y quisiéramos controlar por el mismo miedo, pero ese miedo que como adulto generamos en muchas ocasiones, se lo reflejamos a nuestros hijos.

La falta de amor hacia nosotros mismos nos vuelve inseguros, destruye nuestras relaciones y nos hace perder la capacidad de autoevaluación, exponiéndonos a una fragilidad que desactiva nuestras vidas y nos vuelca a pensar en la realidad que piensan los demás de nosotros, validando una conducta que en lo más profundo de nuestro ser negamos.

Esa falta de amor la materializamos con el temor que nos aleja de quienes amamos, omitiendo sus opiniones, cerrando nuestros oídos a la verdad, cerrando nuestros ojos a lo evidente y terminamos acercándonos a quienes no debemos, esperando su aprobación con duras criticas donde nosotros creemos tener control, pero somos controlados inevitablemente por la falta de amor hacia nosotros mismos.

Nosotros, que en nuestra niñez quizás fuimos amedrentados con el castigo material sobre nuestros cuerpos, donde todo era parte de la cotidianidad, nosotros que sufrimos en secreto el dolor por las diferencias físicas o intelectuales que teníamos con los demás donde eso era parte de la normalidad y que creíamos que nos hacía fuerte, Nosotros que guardábamos el desprecio como tesoro para poder vengar hacia el futuro y a muchos nos decían; ustedes nunca comerán pan con algo, el pan con palta esta para los demás, menos para ustedes, es que hoy nos vemos enfrentados a esta realidad con nuestros hijos, hijos de Aysén, hijos de Chile que ven como una alternativa el suicidio porque quizás nosotros y en realidad nosotros, no les estamos enseñando a poder amar y que se amen más que a nadie.

Todos los que creemos en Dios y somos cristianos creemos en el amor y en el perfecto amor que nos ha hecho poder comprender cuan valioso es amarnos para poder amar a otros, nuestro prójimo.

Hoy es necesario que paremos y veamos la vida con fragilidad y podamos asegurar nuestras vidas hacia el amor por nosotros y poder enseñar con muestro ejemplo a nuestros hijos la necesidad que se sientan siempre amados, para que cuando se encuentren con un mundo duro, indiferente, terco y dañino ellos puedan cambiarlo.

Hoy tenemos que entregar herramientas de amor a nuestros hijos, herramientas de valor por la vida, herramientas de valor por los demás, herramientas de valor por las diferencias, herramientas de valor por nuestros cuerpos.

Hoy debemos amarnos, debemos enseñar amar y así podremos recién amar.