2 Octubre 2014

El Liderazgo de Vladimir Putin

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FRANCISCO DEVIA ALDUNATE
Diplomático de Carrera

El cese al fuego logrado entre el Gobierno ucraniano y los rebeldes separatistas pro-rusos ubicados en el Este de Ucrania (en Dontsk y Lugansk) el pasado viernes 5 de septiembre en la ciudad de Minsk, se debió principalmente a la intervención del Presidente ruso Vladimir Putin, quien una vez más ha demostrado su indiscutido liderazgo a nivel internacional, confirmando lo que comentara a ustedes, en una columna anterior.

Aquellos que siguieron la carrera presidencial americana, recordarán que en el tercer y último debate televisivo relativo a los temas internacionales, sostenido por el Presidente Barak Obama y su contendor Mit Romney, en octubre del año 2012, el desafiante candidato republicano afirmó que uno de los mayores desafíos en política exterior que enfrentaría Estados Unidos en los próximos años sería la Federación Rusa.

Este comentario provocó la inmediata risa del actual mandatario estadounidense, quien descartó dicha posibilidad al igual que varios de sus asesores, una vez concluido el citado debate. Sin embargo, a mi juicio, el escenario internacional estaría dándole la razón al derrotado aspirante presidencial.

Cabe recordar que liderazgo es el proceso de influir en las personas, para que éstas trabajen entusiastamente en favor del cumplimiento de ciertos objetivos comunes.

En ese sentido, para ser líder, se requiere imprescindiblemente de adherentes o simpatizantes. Para conseguirlos, el líder deberá extremar sus capacidades de persuasión, apelando a sus conocimientos, integridad, carisma, etc. Por lo tanto, carisma es una característica del concepto de liderazgo, pero no lo define per se, algo que en varias ocasiones de confunde, en especial en Chile.

¿ Ejerce Vladimir Putin algún tipo de liderazgo en el escenario internacional?

A mi juicio, el Presidente dela Federación Rusa ha venido a ocupar el espacio dejado por el Presidente Obama, siendo además muy bien asesorado por su Ministro de Relaciones Exteriores.
Vladimir Putin ha recuperado el protagonismo y prestigio ruso en el concierto mundial, el cual había desaparecido bajo el Gobierno del ex Pdte Yelzin, cuya gestión dejó un triste recuerdo entre sus conciudadanos.

El presidente Putin ha sabido además comportarse como una gran estratega:

Su participación en el conflicto de Ucrania, tanto en favor de los rebeldes pro-rusos como en la anexión de Crimea (defendiendo seguramente la instalación de su flota rusa asignada al Mar Negro); su oposición a la intervención militar de Usa en Siria en contra del régimen de Al Assad o contra el régimen iraní;
Asimismo, suscribió hace poco un histórico acuerdo energético de gas con la Rep. Popular de China, y como represalia, ordenó la suspensión de compras de productos alimenticios de Este del Este.

Por otra parte, y analizando un poco la personalidad del Pdte Putin, quisiera mencionar lo reseñado por el ex Secretario de Defensa Robert M. Gates, en su libro “Duty”, cuando se entrevistó por primera vez con Vladimir Putin, éste vio en el jerarca ruso lo que siempre había supuesto: “un hombre fío, un asesino de la KGB”.

Esta aseveración del Ex Secretario de Defensa me recordó los públicos cuestionamientos a la actitud del Pdte Putin de no permitir el rescate internacional submarino ruso “K-141 Kursk Esta omisión de ayuda implicó a la postre la muerte de su tripulación.

Otro de los cuestionamientos al “nuevo zar “, serían la detención, procesamiento y condena por actos de vandalismo en una Catedral ortodoxa causados por un grupo de punk feminista conocido como Pussy Riot y por haber propiciado una ley contra la propaganda homosexual, que condena la distribución de «propaganda de relaciones sexuales no tradicionales» a menores de edad con multas y penas de cárcel.

No obstante lo anterior, la encuestas rusas muestran más de un 70% de aprobación a la gestión presidencial del Jerarca ruso. Como me explicara un diplomático egipcio conocedor de la idiosincrasia rusa: occidente no comprende la realidad del Este. No se pueden imponer normas de conductas que atentan contra la tradición, costumbre o religión de un país, en especial, en Rusia.