15 Febrero 2017

EL MEDIO AMBIENTE ES LA BASE DE SUSTENTACIÓN DEL FUTURO DE AYSÉN

ANDRES GILLMORE
ANDRÉS GILLMORE

abañas y complejo turístico ecológico para difundir sus virtudes en el mercado, como una manera de marcar la diferencia. Lo hacen porque saben que llama la atención del cliente y que ante una oferta que diga que es limpia y sustentable tiene la gran oportunidad de quedarse con el cliente. Por eso el rubro turístico ha entendido que aunque sea en pequeños detalles, ser sustentables y no contaminar es una forma de ser más eficiente y tener mejor imagen y con ello lógicamente mejor rentabilidad. Cada día es más común encontrar placas solares, manejo propio de la basura y huertos orgánicos a la vista en los servicios turísticos de alojamiento, demostrando el esfuerzo del emprendedor para que los clientes capten el mensaje y ojala pasen la voz; porque no hay mejor marketing que un cliente satisfecho. !Entonces¡; si tuviéramos la capacidad de traspasar este formato a nivel regional como política de desarrollo a todos nuestros formatos de servicios y producción, indudablemente que marcariamos una gran diferencia como región y el solo hecho que nos reconocieramos como una Eco-Región, nos posicionaría en un nivel superlativo que nos proyectaría hacia la sustentabilidad y al reconocimiento que somos una región diferente y con proyección de futuro. Pero para ello necesitamos identidad, ganas de hacerlo y autoridades que entiendan el concepto aysenino del hacer y no solo quedarse en el discurso.Porque una cosa es decirlo y otra muy distinta es serlo.

El modelo de desarrollo de Aysén en la actualidad es insustentable, carece completamente de proyección de futuro al desarrollarse de forma salvaje y sin estudios profesionales de las capacidades de carga de las diferentes actividades productivas y de servicios. Carece de un diseño de actividades, que estén dirigidos a aliviar la vida de las comunidades para que se desarrollen con armonía y balance y proveer sustentabilidad a los medios de vida. Los beneficios del formato de desarrollo que estamos usando actualmente, son de corta duración, con el tiempo están agravando la situación ambiental, creando zonas territoriales de sacrificio indignas para una región de las características de Aysén, arrebatando el alma de lo que representa y haciéndonos perder imagen y proyección.

Aysén tiene que tener la capacidad de utilizar sus ventajas comparativas y no destruirlas como está ocurriendo en la actualidad. Los servicios ambientales deben entrar al ciclo del desarrollo y hacer uso directo de los ambientes naturales involucrando a las comunidades como parte integral de los procesos, con vínculos que unan el medioambiente con las comunidades en forma sustentable y que no surjan polos de contaminación como ha estado ocurriendo en el último tiempo.

El agotamiento sistemático en la forma en cómo pretendemos hacer desarrollo por medio de un modelo sin claridad de su capacidad de carga y la falta de conciencia ambiental, están determinando con urgencia que se debe realizar un cambio radical en los objetivos estratégicos de crecimiento y desarrollo. De acuerdo con nuestra realidad social, geográfica y climática, sería eficiente potenciar una gobernabilidad participativa en estos temas, que sea menos paternalista a la hora decidir, sobre todo cuando se decide mal, proyectando la igualdad de oportunidades, desarrollando una economía regional ecoeficiente por sobre todas las cosas, con un vínculo fuerte entre crecimiento y desarrollo, si de verdad queremos superar la degradación ambiental que esta empezando a formarse en la región por los malos manejos.

El desarrollo a pesar de haber logrado una importante significación para el mejoramiento de la calidad de vida de los territorios rurales, no ha tenido la capacidad de influir positivamente en el medio ambiente y las actividades productivas de una manera u otra han estado destruyendo nuestro medio ambiente, desarrollando un desequilibrio de tal magnitud, que está afectando la funcionalidad territorial con polos de contaminación importantes de norte a sur de cordillera al mar, al poner los intereses económicos de las empresas por sobre las consideraciones sociales, ambientales y culturales de las comunidades, sin considerar los problemas de base que acarrea el uso del medio ambiente sin entender sus funcionalidades y las capacidades de carga que toda actividad debe respetar si quiere ser sustentable.

En la actualidad si queremos proyección de futuro, se hace imprescindible dotar a los municipios de las facultades jurídicas que sean necesarias, que les permita exigir el uso responsable de los recursos naturales en sus territorios y la obtención de presupuestos que permitan combatir el mal uso del medio ambiente por las actividades de servicios y de producción. Esta comprobado sociológicamente, que la mejor herramienta en contra de la pobreza y el subdesarrollo, esta en el uso eficiente de los recursos naturales y del medio ambiente. Por eso la necesidad de crear programas y proyectos alternativos, que introduzcan a los productores rurales en la participación de la conservación del medio ambiente como medio de vida y que podamos contar con una fiscalización eficaz.