14 Septiembre 2014

EL MIEDO ES COMPAÑERO INSEPARABLE EN NUESTRAS VIDAS

Hugo Pérez
Hugo Peréz White

Miedo es la sensación de angustia que nos aqueja periódicamente y es parte de nuestra existencia y a pesar de ser un proceso individual, se transforma en un fenómeno colectivo según sean las circunstancias, con sus grados de intensidad que puede llegar a extremos vitales.-

El miedo puede transmitirse de una persona a otra y también puede transformarse en una sicosis colectiva y convertirse en una tragedia con nefastas consecuencias.-

Tenemos miedo a la muerte a pesar que es un hecho natural en la vida, pero, la juventud no la concibe como tal en su agenda diaria y realizan actos cuestionables que atentan contra su propia existencia.-

La juventud no tiene miedo a nada y tampoco excluyen las acciones extremas que de por sí encierran un peligro inminente como se ha podido detectar en trágicos accidentes automovilísticos o de otra índole con consecuencias impredecibles que han sumido en el dolor a numerosas familias.-

La adrenalina involucrada en estos actos, nutre las mentes de los implicados, por lo tanto, sólo se actúa, sin imaginar las consecuencias.-
Se siente miedo cuando se viaja en barco y en la noche se ve solamente la estela que va dejando al romper las turbulentas aguas y en esos momentos pasan por nuestra mente las más escabrosas escenas de terror.-

Existe miedo al calentamiento global de la Tierra cuyos efectos ya estamos presenciando y experimentando a la vez, corroborando los estudios científicos que concluyen más allá de las hipótesis que el desastre ecológico se nos avecina raudamente y los más damnificados serán las futuras generaciones porque ya no gozarán de las bellezas naturales de las que hoy podemos disfrutar.-

Se experimenta miedo cuando los temblores y terremotos asolan a un territorio provocando pánico, angustia y desolación en la población y como consecuencia posterior y evaluados los efectos del sismo se siente miedo a la soledad y a la muerte pese a ser un hecho natural y también a los daños sicológicos que perdurarán en el tiempo.-

El miedo produce una sensación de orfandad en las personas como sucede con los continuos asaltos a las viviendas con violencia, pese a los resguardos que se puedan tomar, haciendo que el miedo se convierta en una enfermedad sicosomática y eso sí que es preocupante por las secuelas que va dejando la enfermedad en nuestras mentes.-

Efectos nocivos dejó la tragedia sísmica causada por el terremoto que destruyó casas, destrozó edificios y dejó truncada la vida de muchas familias que perdieron hijos, esposas y bienes materiales y eso indudablemente debieron ser momentos traumáticos que nadie quisiera volver a vivir, tragedia que sacudió con extrema dureza a gran parte del país y cuyos efectos emocionales perdurarán por el resto de sus vidas.-

Ahora estamos viviendo días de inquietud como país fraterno de cuyos valores colectivos nos estábamos acostumbrando ante las demás naciones del mundo que han sufrido grandes estragos por efecto de ataques terroristas que han impactado la credibilidad de que estábamos construyendo una sociedad más amigable que otras que están convulsionadas con el terrorismo internacional y hoy vemos consternados cómo se está introduciendo poco a poco el germen del terrorismo en nuestro país y que golpea a seres indefensos e inocentes que nada tienen que ver en el propósito oculto que los inspira a cometer estos atentados, corroyendo las entrañas de algunos elementos de nuestra propia nacionalidad, detonando bombas que causan dolor y angustia en los afectados y miedo en toda la comunidad.-

Es de esperar que esta cadena violentista que ha empezado tenuemente a demostrar su presencia en nuestro diario vivir, sea interrumpida a tiempo para evitar desastres mayores y haya en esta ocasión un esfuerzo mancomunado para detectar los posibles focos de rebeldía que fácilmente son captados por los jóvenes que se sienten defraudados con las expectativas de vida que habían hecho para su propia existencia y demuestran su disconformidad con el sistema imperante y con todo aquello que huele ajeno a sus propias vidas y a sus propias proyecciones.-