20 Febrero 2017

FRAUDES ECONÓMICOS QUE IMPIDEN LA CREDIBILIDAD SOC IAL Y AUMENTAN LA DESCONFIANZA EN LA OPINIÓN PÚBLICA

HUGO
HUGO PÉREZ WHITE

Los buenos manejos económicos en las instituciones públicas existen, pero, a veces estas buenas acciones son perturbadas por acciones indebidas que afectan la economía del país y la buena fe de las personas, la honorabilidad funcionaria y la responsabilidad que el Estado le otorga para administrar sus bienes y naturalmente se ve cuestionados ante la opinión pública.

Los dineros del Erario Nacional están constituidos por el aporte económico de todos los chilenos y no es justo que estos dineros que tanto cuestan recaudarlos se vayan diluyendo en maniobras abusivas que perjudiquen los presupuestos destinados para obras de bien colectivo y por eso están perdiendo credibilidad debido a los continuos fraudes que se han cometido y otros que van apareciendo esporádicamente y que no son simples errores, sino apreciaciones concretas los cuales han sido derivados a los tribunales de justicia y otros están siendo investigados administrativamente por la contraloría general de la república.

Estas situaciones ya no son una novedad y lo que sí es preocupante es que estos malos hábitos se van acrecentado con el pasar de los años, todo lo cual va en desmedro del dinero de todos los chilenos que aportamos con nuestros impuestos al erario nacional para construir más escuelas y liceos, otorgar educación gratuita a todos los estudiantes, ampliar y mejorar los hospitales con implementación tecnológica y humana suficiente para dar atención privilegiada a nuestros enfermos y preservar la salud de los ciudadanos, construir puentes que perduren en el tiempo y no se destruyan al primer impacto de la naturaleza, preservar el medio ambiente tomando drásticas medidas para liberar de elementos contaminantes el aire que respiramos y construir otras infraestructuras que necesitan las ciudades que permitan mejorar la calidad de vida para todos sus habitantes.

Cuando la ciudadanía es informada de estas situaciones anómalas en algunas instituciones públicas que afectan directa o indirectamente a las personas, surgen de inmediato las defensas corporativas y que sólo han engendrado divisionismos y rencores en las partes involucradas y al final nadie resulta responsable de estas anomalías y supuestamente todo sigue igual que antes, quedando los ilícitos en la nebulosa de la duda y los supuestos responsables acusados de colusión, coimas o enriquecimiento ilícito siguen su vida parsimoniosa que les da el poder.

Seguramente estos dineros cuestionados no aparecerán por ninguna parte y tampoco serán reembolsados como podemos recordar con lo sucedido en el Ministerio de Educación en el bullado caso de las subvenciones educacionales, en el Ministerio de Obras Públicas con el episodio de los sobre sueldos, anomalías en el Ministerio de la Vivienda en las construcciones habitacionales que con las primeras lluvias no soportaron el embate de las aguas y quedaron inutilizadas para siempre, problemas en el Registro Civil e identificación con la adquisición de nuevas tecnologías de dudosa eficiencia y muchos otros casos que siguen saliendo a la luz pública y que nos tienen confundidos porque se está perdiendo la credibilidad en todas las personas que manejan los recursos del estado y que son de propiedad de todos los chilenos.