11 Septiembre 2017

HABLAR DE SUSTENTABILIDAD TURÍSTICA ES FÁCIL; EL DESAFÍO ES LOGRARLO

ANDRES GILLMORE
ANDRÉS GILLMORE

Hablar de sustentabilidad es importante en la actualidad. Pero proyectar y desarrollar sustentabilidad es mucho más que seminarios y la visita de expertos internacionales. Para lograrlo es necesario generar un esfuerzo responsable de coordinación regional para lograr el objetivo. Desarrollar sustentabilidad en cualquier actividad no es fácil, nunca lo fue y nunca lo será por lo complejo del tema y tener que estar constantemente fiscalizando que las diferentes actividades productivas y de servicios que se realizan se mantengan en el marco que se necesita en pos del objetivo. En la actividad turística es aun más difícil, al depender de factores ajenos que no son parte de la actividad misma y ser dependientes de administraciones y fiscalizaciones que deben hacer otras reparticiones públicas y en las cuales no se tiene injerencia legal. Para lograr sustentabilidad se hace necesario una región unida en todos sus estamentos por el objetivo, de no ser así, se hace difícil lograrlo y la actividad turística con el tiempo sufre las consecuencias de la falta de un Plan Programático Regional.

Sustentabilidad tiene tres aristas fundamentales que deben cumplirse para que la actividad este considerada de ese modo. La ECONÓMICA: que predice que la actividad debe ser rentable, entendiéndose que ningún empresario, emprendedor o el mismo Estado realizará inversiones si no genera valores positivos. Esta la arista SOCIAL: que debe reforzar la relación y el intercambio de experiencias entre visitantes y visitados y la valoración cultural de las comunidades y que las acciones propongan efectos positivos en los servicios, la producción y en la explotación del recurso y respetando la forma de la cultura local. Por último tenemos la arista AMBIENTAL: que sustenta todas las actividades, las vitaliza con su valor agregado y sean reconocidas como sustentables y colaboradoras de la protección y la conservación del medio ambiente, sin dañar su uso futuro y sin comprometer el territorio para las generaciones futuras.

El turismo es una de las actividades que más ha crecido en los últimos años en Chile y en Aysén su crecimiento ha sido enorme en los últimos cinco años y se ha transformado en el gran sustentador económico de las comunidades regionales. La sociedad moderna le ha dado mucha importancia a la posibilidad de vivir y conocer otras experiencias y en base a ello Aysén se ha posicionado en la actividad de turismo de intereses especiales con una gran proyección de futuro que debe cuidarse.

Existen diferentes formas de actividades turísticas: turismo aventura, turismo ecológico, ecoturismo, turismo científico, turismo histórico-cultural, agroturismo y turismo de negocios. En los diferentes formatos, Aysén tiene ventajas comparativas únicas y de gran proyección y son una oportunidad de ir en busca del anhelado desarrollo. Para ello necesitamos el respeto de leyes, normas, reglamentos y protocolos y que el gobierno regional ejerza una rigurosa fiscalización de las diferentes actividades. La única manera es mediante un Plan de Ordenamiento territorial que pase de lo teórico a lo práctico y regularice de forma definitiva el dónde, el cómo y la forma en que se produce, se explota y se prestan los diferentes servicios en la región. No existe otra manera. En la actualidad existen actividades productivas y inclusive turísticas que contaminan los territorios al no tenerse una adecuada fiscalización.

La actividad turística por mucho que proyecte y se estructure en busca de la sustentabilidad, nunca podrá tener certificación de sustentabilidad, si otras actividades como las mineras y salmoneras no se regularizan con sustentabilidad. Ambas actividades con su forma de intervención destruyen los escenarios, atentando contra el objetivo de la sustentabilidad regional y afectando de sobremanera la proyección de la actividad turística y la proyección de futuro de Aysén.

Los destinos turísticos deben tener la capacidad de proponer alternativas y definir estrategias que permitan entregarle crear valor agregado a la totalidad del sistema de producción y de servicios y que todos estén orientados hacia un objetivo único en la cadena de creación de sustentabilidad y de acuerdo con las ventajas comparativas que propone Aysén; para no alterar las magníficas variables ambientales, escénicas, culturales y sociales y el sello verde característico, para desarrollar actividades que vayan de acuerdo con esa identidad, con los recursos naturales que se poseen y convertirse en lo que todos queremos en la cadena de creación del valor único del destino turístico llamado Patagonia-Aysén.

Los modelos teóricos deben hacer que la actividad turística respete, no dañe y valore la territorialidad aportando beneficios y recursos para la búsqueda de la anhelada sustentabilidad, con infraestructura y un formato de educación que permita la creación de herramientas para obtener armonía y consecuencia, entendiendo que el concepto de sustentabilidad turística, implica necesariamente la interdependencia con la institución pública en cualquier política de acción que se desarrolle.

La visión de una actividad turística sana, es un elemento relevante en la diferenciación entre los diferentes destinos turísticos en el mercado. Los principios que orientan esa visión deben estar volcados a limitar el impacto de las otras actividades en la biósfera, para mantener el patrimonio biológico, hacer uso de los recursos sin agotarlos y proponiendo un reparto equitativo de costos y beneficios, para promover tecnologías limpias y la utilización de políticas económicas de mantención de los recursos naturales, con decisiones avaladas con criterios previsores y transectoriales, de lo que significa realmente sustentabilidad en la compatibilidad natural entre las potencialidades y los diferentes impactos de la actividad turística en la territorialidad del mundo rural.

La sustentabilidad debe ser entendida como una condición estratégica de organización y de gestión de los destinos turísticos a nivel regional; en la composición del producto y en la elección de un modelo propio y representativo de las comunidades, que asuma el impacto del turismo en la economía local, reconfigurando los formatos productivos, preservando la identidad como valor agregado, combinando las capacidades de carga con el flujo de visitas.

La esencia de una actividad turística sustentable y con proyección de futuro, esta en el balance entre las capacidades de carga y la actividad. Para lograrlo, es necesario combinar las competencias del uso del suelo y del espacio territorial, considerando los intereses regionales y su relación con las diferentes formas de explotación productiva, que en determinados escenarios pueden ir en contra de la potenciación de los recursos turísticos de Aysén.