4 Marzo 2020

LA ARMONÍA CON LA NATURALEZA ES LA CONCEPCIÓN NATURAL DEL FUTURO SOCIAL

ANDRES GILLMORE
ANDRES GILLMORE
FUNDADOR CORPORACION COSTA CARRERA

Mucha gente en la actualidad habla y opina sobre medio ambiente y ecología y muchas veces no saben qué significan realmente ambos conceptos. Los ambientalistas utilizan argumentos políticos y los ecologistas utilizan fundamentaciones científicas y no necesariamente un ambientalista es un ecologista y viceversa; sobre todo cuando se trata de “Ecología de Profundis (profunda)” y se discute el tema sin entender qué significan realmente los término y lo que proponen como visión de vida sustentable en la relación de la raza humana con el medio en el que está inserto. En los años 90 la gran revolución política de los Estados, fue que entendieron que la visión económica era la base de todo. En la actualidad el nuevo concepto que se debe considerar, es que debe unirse al desarrollo económico y la armonía con la naturaleza con una proyección social en forma y fondo y si no tenemos la capacidad de entenderlo, menos serán nuestras alternativas de salir airosos de la actual crisis existencial

 

Políticos, gente de gobierno, hombres de iglesia y simples ciudadanos se han estado enredando en un Chile que entiende poco sobre cómo proceder y qué cree, que el consumo es la base de un país desarrollado y que todo se resuelve con la teoría del crecimiento a como de lugar y en ello esta la base de la crisis existencial que vive Chile en la actualidad y el profundo quiebre entre los dominados y los dominantes. El cuidado quiéralo o no, esta íntimamente relacionado con la forma en que nos relacionamos con el entorno y en base a ello, podríamos decir sin temor a equivocarnos, que el desarrollo del futuro esta en como decidimos ante el medioambiente.

 

Quien trajo a Chile la concepción de lo que se reconoce como -Ecología Profunda- fue el empresario Americano Douglas Tompkins, que a principios de los años 90 del siglo pasado sorprendió al mundo y al medio chileno, al comprar predios en el sector de Chaitén en la frontera de la región de Los Lagos con Aysén y algunos años después comprar otros al sur de Aysén, el predio Valle Chacabuco en la comuna de Cochrane. En esos años en pleno gobierno Frei-Ruiz Tagle y en plena crisis asiática, era incomprensible que alguien de los pergaminos empresariales de este estadounidense exitoso en el mundo de los negocios de la ropa de marca, invirtiera en terrenos, que según los parámetros chilenos de la época no tenían significación alguna, que no merecían ningún esfuerzo y mucho menos invertir en ellos para intentar hacer algo. Realidad que en ese entonces no estaba en el radar de los grandes empresarios chilenos y que posteriormente terminaron imitando los seudos millonarios chilenos, Sebastián Piñera en Tantauco en Chiloe y Andrónico Luksic en Villa O’higgins al sur de Aysén.

 

Tanto fue así y tan poca valían tenian las regiones en los años 90 para los gobiernos de turno, que los pobladores de Aysén fueron dejados a la mano de dios por el Estado de Chile y sin ninguna esperanza, ante un país que creía que bastaba con asociarse al Mercosur para desarrollarse y le importo nada que esa asociación, destruyera la base de sustentación histórica de las comunidades rurales de Aysén. En esos años se decía “si no sirven tápalos con diario” y “si no son capaces de competir ante el mercado externo mejor que se retiren”; la economía de mercado puesta a prueba en toda su expresión y de esa manera se destruyo en pocos años, todo el esfuerzo iniciado a inicios del siglo 20 por los colonos en Aysén.

 

Al haberse asociado Chile al Mercosur abriendo las fronteras a productos manufacturados de países vecinos y del planeta, sustentado en la teoría que la competencia de la industria nacional con el producto extranjero mejoraría la calidad y las competencias y que al sobrevivir los más fuertes crearían desarrollos exitosos; pero olvidaron completamente que esos países que pudieron entrar a Chile si tenian ayuda del Estado. Eso hizo que la industria textil chilena quebrara y se perdio el mercado de compra y venta de lana, que había sustentado el desarrollo de Aysén desde siempre. Además se permitio la entrada de carne de otros países y también se perdieron los poderes compradores de ganado del sur austral y lo mismo pasó con la producción de leche, que fue intervenida por transnacionales extranjeras.

 

Con el tiempo ocurrió todo lo contrario de lo que se buscaba o lo que se dijo que se buscaba (que es algo muy diferente) y se terminó cualquier indicio de industria nacional y todo un mundo rural que se relacionaba con esa industria nacional quedó de brazos cruzados y se creó una crisis histórica del mundo rural, que hasta el día de hoy no ha sido superada del todo.

 

De esa manera Douglas Tompkins sin querer queriendo tuvo la posibilidad de comprar cerca de 280 mil hectáreas entre Chile y Argentina en Chaitén y 304 mil hectáreas en Valle de Chacabuco al sur de Aysén. Cuando le preguntaron para qué quería esos extensos terrenos, contestó muy suelto de cuerpo “ para desarrollar dos grandes Parques Naturales (Pumalín y Valle Chacabuco) y preservarlo de la explotación productiva extractivista y planteó además, que esos recursos los veía como una reserva de desarrollo ecológico”.

El medio chileno ignorante en estos temas no entendió nada de nada. Los grandes empresarios chilensis dados a hacer la del perro hortelano hasta los días de hoy, se dieron cuenta que existia una forma diferente de hacer las cosas y lo prestigioso que podía ser ir por la ecología también y que habían perdido una gran oportunidad por pura ignorancia y como sucede siempre en nuestro querido y amado Chile, se pusieron a inventar teorías absurdas que Douglas Tompkins era palo blanco de capitales judíos, que había llegado a Chile para construir una ciudadela para ser usada por los Israelitas en caso que su país fuese destruido por el mundo árabe; a fin de cuentas, la típica imaginación chaquetera de parte de un mundo empresarial acostumbrado a ser intermediarios de las grandes transnacionales extractivistas, aplicando la ley del mínimo esfuerzo y de esa manera obtener suculentas ganancias a costillas de todos los chilenos y de los territorios nacionales.

 

Si me pidieran resumir lo que significa la ecología en si mismo, lo primero que tendríamos que entender, que es una forma ética de relacionarse con la naturaleza y con las comunidades en dos niveles. Entendiendo primeramente que la relación balanceada con la naturaleza, es entender que a fin de cuentas esa armonía es parte del buen vivir y es la sustentabilidad que necesitan las comunidades para proyectar su futuro y no morir en el intento.

 

La ecología a secas, estudia la relación del hombre con los seres vivos en el contexto del medio ambiente. La ecología profunda, sustenta que el modelo de desarrollo mundial ha perdido su cohesión ante el mundo natural y que la única forma de salvar el mundo natural y salvar a la raza humana, es aislando los territorios para que la naturaleza viva a voluntad y sin intromisión alguna de parte del hombre desarrollista.

 

Tradicionalmente la ética que ha desarrollado el hombre en su visión de mundo, está centrada en la conducta humana, asignándole atributos morales que en teoría lo harían el único ser digno de valor que habita la tierra y que el medio natural y los otros seres vivos que comparten con nosotros estan para servirlo. Es en este punto donde se produce el cruce y la crisis existencial del mundo desarrollista ante la visión ecologista. La ética tradicional en la actualidad esta atravesada por una concepción filosófica que considera al ser humano el centro de todo y el fin absoluto de la creación, olvidando que existe un dualismo fundacional entre los seres humanos, el medio natural y la fauna que le da vida al planeta, que nos permite vivir en armonía y tener proyección de futuro.

 

Entender la distinción entre la raza humana y el entorno natural es la función básica para el mundo ecológico en todos sus planteamientos. La lógica egocentrista del hombre por el hombre, nos ha hecho perder el equilibrio y la armonía natural que debe existir para proyectar un desarrollo sustentable en las comunidades; de ahí la crisis actual de forma y fondo del Chile de todos, entendiendo que desde siempre la humanidad se ha ubicado en un plano de superioridad en relación con el mundo animado y inanimado que habita el planeta Tierra, utilizándolos para sus exclusivos intereses, olvidando que la naturaleza no es solo un conjunto de bienes disponibles para el usufructo de los seres humanos y sus intereses. Que ese medio natural es en si mismo la base de sustentación de la sociedad y la proyección de las nuevas generaciones.