20 Julio 2020

LA CREATIVIDAD

Jorge
JORGE ABASOLO
ESCRITOR

NO SE REQUIERE un alto grado de perspicacia para concluir que la creatividad no es precisamente una “planta” o atributo que se dé con facilidad en nuestras tierras.

Definitivamente existe un llamativo misterio y una relación subyugante entre la genialidad y la creatividad.

Aunque el concepto de genio inicialmente hacía referencia a todo tipo de habilidades, es tan sólo en el siglo 20 que se intenta acotarlo exclusivamente  a las habilidades intelectuales.

¿Justo o injusto?

Usted tiene la palabra…

En cuanto al concepto de creatividad, conviene dejar en claro que si ésta no va de la mano de la originalidad, simplemente no existe.

Es falsa la antinomia existente hasta hace pocos años entre la creatividad científica y la creatividad artística.

Ya teníamos asumido aquello de que la creación científica no precisaba del componente emocional, mientras que la creación artística se nutría casi solamente de ella. Hoy por hoy la realidad empírica demuestra que las mayores creaciones científicas –como el arte- también requieren de la presencia de intuición y emoción. La diferencia puede radicar en los énfasis.

 

En los tiempos que corren,  ya se acumula suficiente información que nos permite asegurar que las personas que sufren enfermedades del ánimo, especialmente sus parientes (que comparten la información genética con aquellos que padecen enfermedades del ánimo), propenden a mostrar elevados niveles de creatividad y capacidad de trabajo. En algunos casos, estos individuos alcanzan la genialidad, como en los casos de Vicent van Gogh (pintura)  Robert Schumann (música) y Ernest Hemingway (literatura) entre otros. Hasta se ha llegado a establecer que las personas con patología afectiva, sobre todo aquellas con Enfermedad Bipolar, constituyen el albergue genético de la creatividad para nuestra especie.

Esta creatividad –algunas veces- toma la forma de liderazgo, y como ejemplo podemos poner los casos de Simón Bolívar y Winston Churchill.

 

¿COMO ANDAMOS POR CASA?

 

Si  el chileno empleara su creatividad para lances positivos y no para fomentar la pillería, este país sería algo parecido a una Jauja.

Siempre me ha llamado la atención esa proverbial inclinación nuestra para darle rienda suelta a su creatividad…en aras de la maula, el embuste o la pillería a secas.

Tenemos como veinte mil leyes, pero son muchas más las maneras que ha inventado el chileno para eludirlas.

Raro, ¿eh?

En el caso de los artistas, escritores, escultores, músicos y un largo etcétera, es justo señalar que no trabajan ni un ápice de lo que trabajan en otros países de Europa, Japón, China o los Estados Unidos.

Parece que no se comprende que la obra maestra es fruto de constantes ensayos y –sobretodo- de un esfuerzo cotidiano metódico.

Todo esfuerzo que no es constante, se pierde. Es una verdad ecuménica,  del porte de una deuda de país subdesarrollado.

Pongamos como ejemplo el caso de Tomás Alva Edison, el genial inventor del fonógrafo, entre otros.

A los 8 años entró  a la escuela y a los tres meses de su ingreso el profesor ya lo había calificado como alumno improductivo y estéril.

De haber sido chileno, lo habrían enviado al Sename, y le hubiesen robado el cuaderno donde anotaba todo lo que le pudiera haber llevado a inventar alguna cosa. Le habrían hecho bullyng y del recinto habría salido con menos imaginación que un opinólogo de la farándula chilensis.

El hecho es que a los 32 años, Edison estaba concentrado tratando de encontrar el filamento perfecto que le permitiera perdurabilidad a la incandescencia de la lámpara.

Más tarde señaló que había intentado 970 veces la búsqueda de tal solución. Y a la vez número 971 encontró la fórmula que andaba buscando.

De haber sido chileno, ¿qué habría pasado con Edison?

Parece que lo veo encontrándose con un amigo en la barra de un bar:

-¿Qué tal, Tomás? ¿Cómo van tus intentos de encontrar la fórmula para tu famosa lamparilla?

-¡Pasó la vieja, compadre! Lo intenté como novecientas veces y perdí puro tiempo en la weá…¡que la busque otro…!

 

La creatividad chilena se reduce a lo espontáneo, al golpe de suerte. Y bien sabemos que lo espontáneo es solamente el detalle, jamás el conjunto.

Escribiendo acerca del músico Rimsky-Korsakov, el crítico Olin Downes señalaba: “La mente del compositor nunca permanece ociosa. Parecía literalmente una fábrica que no cesaba de trabajar un instante”.

 

Por esta fecha ha sido habitual escuchar  comentarios en lo tocante a la importancia de que las campañas políticas sean un debate de ideas y no un desfile de descalificaciones, una guirnalda de insultos y menos puras sonrisas.

Luego, el slogan de un candidato debe ser un modelo de originalidad expresado en pocas palabras.

Recuerdo que en una campaña municipal pasada una vecina mía ideó un slogan harto poco original. Se llamaba Nolfa Godoy y no halló nada mejor que poner en sus afiches: “Nolfa, la única”. Claro, ella era del fan club de la cantante chilena Sonia la única, pero la ex diva del canto chileno ya estaba vieja, fuera de circulación y no la recordaba nadie.

 

Un programa de nuestra famélica televisión y bastante aplaudido se llama Yo Soy…lo transmite Chile-Visión…y en horario estelar. Se trata de buscar imitadores, gente que parodia a otros que ya han hecho las cosas. No se premia al creador, al intérprete que nos sorprenda con una original mirada en su creación artística (léase canción)

Se opta por lo fácil, la imitación rampante, el remedo insulso, pues la Creatividad definitivamente no va con nosotros.

De continuar así, nos convertiremos en los chinos de Sudamérica,  solazándonos en la imitación, que cuesta menos que la creación.

Es la ley del menor esfuerzo, la que mejor se ajusta a nuestra idiosincrasia nacional, siempre en barbecho.