29 Octubre 2014

LA ECOGESTIÓN EL VERDADERO FUNDAMENTO DE LA ACTIVIDAD TURÍSTICA MODERNA

ANDRES GILLMORE
Andrés Gillmore

Uno de los puntos más importantes como punto de sustentación de la actividad turística en Aysén, debería ser crear una denominación de origen regional que permita crear una matriz de desarrollo eficaz y sustentable con certificación propia, que aproveche nuestras ventajas comparativas propias en cada punto del territorio, entendiendo la gran diversidad de servicios existente, con la capacidad de proyectarlo con las diferenciaciones propias y podamos crear una actividad turística con proyección social.

Los criterios para desarrollar estas estrategias deben contar con procesos propios de certificación de innovación medio ambiental en todos los ítems, abarcando los diferentes aspectos de la producción y de los servicios que se prestan en la actualidad; desde el tratamiento de los residuos orgánicos, diseño de productos, negociación de las relaciones entre las empresas con los municipios, proveedores, servicios y la relación de todos ellos con el gobierno regional en forma coordinada.

Toda actividad turística que pretenda ser productiva, comercial y sustentable, debe tener como base de sustentación la Eco-sustentabilidad en todos sus procesos. Contar con estas habilidades tan necesarias nos haría destacarnos y permitirían evaluar los criterios ambientales con procesos de producción y servicios que respeten el medio ambiente.

Para que una gestión se le pueda denominar Eco-Eficiente, tendríamos que crear un diagnóstico y un protocolo propio de fundamentación, que bajo ese supuesto certifiquen la propuesta, englobando el desarrollo medio ambiental en la actividad turística y su problemática en la misma matriz desde el cual se opera, controlando los diferentes impactos en los procesos de gestión, a través de la implementación de un Eco-diseño de los servicios, que considere una sistemática global aplicada a la gestión ambiental, diseñando productos y servicios de acuerdo con el emplazamiento.
La gestión de los recursos naturales y la armonización con el ser humano en todas sus formas productivas, se ha transformado al día de hoy en un tema de importancia vital para las sociedades modernas y ante esa inexorables realidad, debemos tener la capacidad de entender ante cualquier decisión que se tome al implementar estrategias de sustentación turística, estas necesariamente deben aprovechar las propias ventajas comparativas y no copiar modelos extranjeros.

Existen modelos productivos que incrementan la productividad económica del turismo en general, pero que invariablemente degradan el medio ambiente a tal punto, que no permiten un desarrollo sustentable de la actividad, precisamente por no haber entendido ni saber considerar apropiadamente la Eco-gestión como un bien de proyección social, comercial y cultural.
Si los empresarios tuvieran la capacidad de implementar estrategias de desarrollo y procesos productivos limpios y solidarios en sus comunidades, permitirían implementar matrices de desarrollo más sustentables con la exigencia de la Eco-gestión y lo asimilaríamos como un punto de partida exigible ante cualquier emprendimiento, entregándonos niveles de proyección de negocios y servicios con características propias, marcando una diferenciación en positivo en busca de los objetivos productivos que buscamos.
En Chile el modelo de desarrollo ha sustentado equivocadamente la búsqueda del consumo total a como de lugar como objetivo final y en ese andar hemos confundido desarrollo con crecimiento. Lo mismo lo podríamos aplicar al turismo en todas sus variables. El crecimiento es independiente al desarrollo económico y viceversa, en la búsqueda por lograr una mayor producción, haciéndonos creer que es una variable de bien comercial; confundiendo totalmente el paradigma, generando conflictos trascendentales en la actividad en como debemos relacionarnos con el medio ambiente, cometiéndose grandes aberraciones de base que no podemos permitirnos si queremos ser sustentables.

Desde la incorporación de Chile a la O.C.D.E. se nos ha venido recomendando insistentemente, que debemos fortalecer las actividades productivas como punto de apoyo, con estrategias que cuenten con un enfoque más territorial, incorporando a las comunidades a la hora de planificar la gestión comercial y de servicios, con una agenda más realista y con un protocolo de trabajo más ecologista que el actual, preservando el fundamento cultural y social de los territorios. Para ello necesitamos un trabajo más participativo entre el gobierno regional y los empresarios, más coordinado que el actual, poniendo en perspectiva objetivos claros y precisos de lo que buscamos estratégicamente, con un plan de desarrollo de base que nos permita tener una perspectiva total de los diferentes procesos.
Algunos creen de muy mala manera y este ha sido el clásico error del gobierno regional ante el trabajo realizado por Sernatur, que basta con tener presencia en el mercado mundial, jugar con las ventajas comparativas, contar con un buen marketing, asistir a ferias y Works Shops y con eso solucionamos el problema.

Lamentablemente la globalización y la transparencia de la información que existe en la actualidad, hacen que las variables sean más complicadas que en el pasado y mucho más difíciles de sobre llevar si no buscamos una verdadera proyección de la actividad turística, con la capacidad de perdurar en el tiempo y desarrollarse adecuadamente, contando con certificaciones y procesos más realistas de acuerdo con lo que somos propiamente tal, sin caer en la simple copia de otros procesos.

Para lograr la estabilidad y la proyección que necesitamos ante el mercado mundial, hoy tan competitivo y exigente, debemos valorar el turismo en toda la concepción de su significancia en los diferentes procesos como un todo global y único ante su diferenciación, evaluando el objetivo determinado; no basta con tener productos y servicios; lo importante es generar procesos productivos limpios, que sean representativos y reflejen la cultura y la forma de hacer regional.