5 Mayo 2014

LA RESPONSABILIDAD ÉTICA EN LA FORMA EN QUE HACEMOS TURISMO EN AYSÉN

Director de la Corporación Costa Carrera, Aysén, Cuenca del Baker
ANDRÉS GILLMORE
Director Corporación Costa Carrera

La responsabilidad ética es sin duda alguna la base de sustentación de toda actividad comercial, es lo que permite la proyección, de no hacerse bien repercute queramos o no en el producto final y sobre todo en la credibilidad de quien lo presta. El turismo no esta ajeno a estos procesos y podríamos decir que la ética del hacer y la responsabilidad con que se pone en ejecución es la parte sustancial de la actividad. No se puede pretender operar sin tener claro la responsabilidad que implica y que sin ética es imposible hacer una actividad profesional, de ahí el porque no es tan fácil desarrollarse bien. Las tentaciones pueden hacer sucumbir un buen producto, por no saber considerarlo como se debe y debe tenerse siempre presente.

En los últimos cinco años la actividad turística en la región ha llegado a niveles que para los que tuvimos la suerte de iniciar el proceso en los inicios de la década de los noventa, es entender que el futuro ha llegado y para quedarse. No deja de sorprender como en menos de dos décadas a puro empuje privado en una región como la nuestra de veranos cortos e inviernos largos, la región a pesar de todo ha sabido proyectarse en la actividad, entendiendo su valor y que hoy además el turismo es considerado tan propio y natural, llegando a ser reconocidos en la actualidad como un destino de actividades especiales a nivel planetario.

Los  años en que todo estaba por hacer y que la idea de hacer del turismo era solo un gran sueño de unos pocos, esta empezando a quedar a tras y sin duda alguna hemos entrado en el inicio del proceso de consolidación. Pero como todo en la vida y en todo orden de cosas, todo proceso tiene un desafío y una responsabilidad y el actual tiene muchas aristas que debemos consolidar y saber proyectar. Entendiendo que a pesar de la inmensidad de Aysén y las grandes diferencias climáticas, geográficas y culturales en un territorio del tamaño de Holanda y Bélgica juntos, podamos concebir un formato propio, guardando nuestras más significativas diferencias, dentro de un todo unificado en relación con la calidad de los servicios prestados. La responsabilidad que implica recibir visitantes y que estos obtengan un servicio de acuerdo con las expectativas generadas no es menor. En la puesta en escena esta la fundamentación de la actividad y la relación que se debe obtener entre la oferta y la demanda, donde la responsabilidad ética de concebir y desarrollar un turismo comercialmente adecuado y proyectarlo en el tiempo, sin perder el alma, la magia, el sustento cultural, social y ambiental, esta la esencia de lo que debemos buscar para la actividad y preservar a como de lugar, respetando y no imponiendo.

Todos los emprendimientos turísticos de una manera u otra tienen un muy buen estándar en la actualidad, en lo que se refiere a su infra estructura, pero lo que realmente define un complejo son sus servicios y la relación del personal con los huéspedes, en eso esta lo que marca la diferencia en positivo entre uno y otro establecimiento. El turismo es una actividad que se nutre de grandes detalles y ellos marcan la diferencia. Lo que se ofrece en la actualidad en la región a orillas de ríos y lagos esta de acuerdo con los formatos internacionales y se pueden considerar de tres estrellas para que se entienda el nivel que tenemos; incluso hay algunos complejos que logran un poco más que eso, demostrando que el nivel es bueno y que cada año se mejora ostensiblemente en todo sentido.

Si uno hace hiciese una comparación de los formatos actuales de los complejos con los que se dio inicio a la actividad, veremos que los diseños arquitectónicos y el servicio que se presta ha mejorado en todo orden de cosas, logrando un nivel más que razonable pero aun muy perfectible para marcar una diferencia en positivo, pero de igual manera no deja de sorprender la belleza de los establecimientos que cada año se instalan en Aysén.

Es importante que los empresarios entiendan, que no sacamos nada con tener un infra estructura de primer nivel, si el servicio es deficiente y el trato no es el adecuado, en esto esta la esencia de lo que significa hacer bien las cosas y turismo de calidad. El desafío de un establecimiento no es simplemente recibir ; el punto esta en ser creíble y confiables en el tiempo, atributos que solo se logran al trabajar con responsabilidad y ética en el hacer, teniendo la capacidad de no ofrecer algo que no se es, ser claros en todo sentido y en el fondo transformarse en un solucionador de posibles problemas y no un creador de estos, sobre todo en un destino como Aysén, donde el visitante se ve ante una realidad muy diferente que muchas veces los agobia si no se sienten bien asesorados y como sabemos esta lleno de imponderable, incluso algunos con riesgo de vida.

El turismo es una actividad fabulosa y desde afuera muchos creen que es algo muy relajado, pero sin duda alguna que al estar adentro es muy estresante y complicada en muchos sentidos. La presión que se siente es grande por cumplir con las expectativas de los que llegan, que de no trabajarse bien es muy fácil hacerse de mala fama y trabajar a perdida. He visto complejos turísticos fracasar comercialmente  a pesar de contar con una excelente infraestructura, por no saber entender lo que se busca los visitantes y no atender como es debido, sin llenar las expectativas de los huéspedes y las agencias en ese sentido no dudan en pasarlos a la lista negra si un complejo falla o no dio con las expectativas ofrecidas. Además es sumamente importante entender, que la responsabilidad de prestar servicios turísticos aparte de ser personales, también es regional. Cuando el servicio no es bueno y los clientes se toman la molestia de hacer el reclamo, la mayoría de las veces no se habla del empresario en particular y si de la región como un todo.

En Aysén según mi punto de vista, no debemos bajo ningún punto de vista estandarizar los servicios como la mayoría de las veces quieren hacer las certificaciones que quieren implantar a través de asesorías contratadas en Europa por Sernatur, pretendiendo que todos tengamos los mismos formatos. He llegado a escuchar a sesudos certificadores  la aberración de pretender que cada establecimiento se especialice en una determinada nacionalidad Ej.: que a los alemanes se les reciba con personal vestido al estilo tirolés. También escuche a un español el año pasado en un curso de certificación turística en Coyhaique, discursando que se debían eliminar las cámaras de turismo rurales y hacer una sola, cuando en verdad por nuestra diferenciación y gran extensión territorial eso es imposible y contra producente; precisamente en esa diferenciación que le puede molestar a un certificador esta nuestro hándicap a favor. Tenemos que mostrar nuestra diferenciación.

El plus de Aysén esta precisamente en el toque personal que le entrega cada empresario emprendedor a su producto. Cuando conocemos bien la actividad, es fácil darnos cuenta como la personalidad de cada empresario esta reflejada en su producto final, desde la arquitectura, entorno, actividades, servicios, operación y puesta en escena; eso nos crea una personalidad propia como región territorial, es lo que se conoce en turismo de intereses especiales como la humanización del servicio, que en el fondo se transforma en una experiencia de vida. Lo mismo es plenamente aplicable al turismo rural (el desarrollado en las localidades), donde encontramos las mismas diferenciaciones y bajo ningún aspecto las podemos perder, en eso radica el verdadero desafío que tiene la actividad actualmente, crear nuestras propias certificaciones y estándares.

Respetando las diferenciaciones de cada uno pero bajo un mismo concepto de servicio y nos permite marcar la diferencia con destinos como Torres del Paine, San Pedro de Atacama, Isla de Pascua y otros,  diferenciaciones que no dejan indiferente a nadie y permite que quienes nos visitan queden marcados por Aysén y su diferenciación, pero no solo por nuestros grandes escenarios naturales y nuestra gran belleza escénica; si no también por nuestra cultura, gente y el trato especial que encuentra en los servicios que encuentran en la región.