30 Enero 2019

LOS QUE AMAMOS AYSEN, NO QUEDAMOS INMUNES A LA LLEGADA DE LONGUEIRA

ANDRES GILLMORE
ANDRES GILLMORE

Hace unas semanas atrás recibí un correo de una periodista escocesa, contándome que pasaría por Chile en unas semanas y le gustaría ver la posibilidad de juntarse conmigo para conversar sobre Aysén. Lo encontré extrañísimo por decir a lo menos, pero quien nada hace nada teme y accedí a la petición cuando anduviera por estos lados. Al mes recibí un nuevo correo de ella pidiendo que nos juntáramos ya que estaba en Chile desde hace unos días.

 

Nos juntamos en un café y me sorprendió. Kathleen era una mujer de mi edad (55) y por su imagen y forma de hablar se notaba que siempre estaba en movimiento y apurada. Al principio hablo en español, pero mi inglés era mucho mejor que su español. Me contó que era una periodista freelance que se dedicaba a temas ambientales y especialmente en el tema de las salmoneras, donde su país es líder de mercado y que en eso andaba, viendo cómo actuaban estas empresas en Chile y que desde hacía tiempo había dado con mis columnas de opinión por el tema ambiental de la Patagonia de Aysén en la Cadena de Diarios Ciudadanos Mi Voz que es a nivel nacional y en otros medios digitales que las reproducen y que le había llamado la atención mi apellido de origen Irlandés, el desarrollo de mi vida en Aysén en la cuenca del lago General Carrera por 29 años y la lucha que daba desde el año 2000 por la sustentabilidad de las comunidades del lago General Carrera y como me había opuesto tan tenazmente a la llegada de las salmoneras a la cuenca del lago Carrera (la segunda reserva de agua dulce del planeta) y como denunciaba sin tapujos los malos procedimientos sin importar quien.

 

Que había investigado mi ficha… y que había encontrado con que más que ser parte de algo, aunque lo hubiese sido en la corporación Costa Carrera como socio fundador y secretario y vocero por 16 años y de ahí su interés, al entender que mi lucha es independiente y personal por la sustentabilidad de Aysén y que las grandes ONG, que tienen la jurisdicción de Aysén, más que considerarme un aliado, me miraban con mucha desconfianza y me tildaban de complicado, dándome a entender que se había reunido con algunos de esos personajes y otros detalles más que no valen la pena mencionar y me mencionó una entrevista que me hizo el medio digital Aysenino VientoPatagon.cl que publica mis columnas semanalmente, donde dije unas cuantas verdades y que había ido en contra de senadores y diputados por la ley de pesca. Quedé anonadado y por el suelo con la descripción que hizo de mí esta periodista escocesa en tan pocos minutos y sin anestesia y que tenia para decir de ello.

 

Me hubiese gustado haber tenido un día por lo menos para pensar la respuesta y no equivocarme, ya que seria definitiva ante la grabadora del celular que estaba registrando todo en la mesa y pensé hasta en no contestar, algo así como todo lo que digas podrá ser usado en tu contra. Me dolió que alguien me dijera la verdad de ese modo y que a pesar de todo mi esfuerzo fuera tan poco reconocido como ella mismo me lo dijo y me toco la herida de mi separación después de 27 años de casado, pero me regaloneo diciendome que estaba claro que mis columnas eran muy leídas, pero que no eran tomadas en cuenta por los que interesan; las autoridades que deciden.

 

Pedí un whisky doble y me prepare para responder. Fuera de broma; tenia algo más de media hora para responderle a la periodista, pero la respuesta a decir verdad era más para mi mismo que para ella misma, ya que nunca me había planteado lo que me expuso y no me sentí bien conmigo mismo.

 

Comencé por la base. Amo Aysén desde que lo visite por primera vez el año 1982 y solo conocí el litoral hasta Puerto Aysén desde Puerto Montt, cuando era un atolondrado alumno de segundo año de sociología y quede impactado con la región. Posteriormente mi padre me regaló la revista Trapananda del MOP, con los relatos de Augusto Grosse y sus peripecias mensurando los posible caminos de Aysén y quede anonadado y partí por segunda vez a Aysén pero esta vez al sur, al lago General Carrera. Fue amor a primera vista en toda su expresión. Me sentí en casa al instante y eso que en esos años el cuento era sin carretera austral, en barcazas y a caballo. La sentí mi tierra y la amé al instante por sobre todas las cosas. Tanto fue así, que decidí hacer mi tesis de grado en Aysén (Clima como factor de cambio social) y con las ganas que tenia, me enamore de una hija de colonos del León y nos casamos en dos meses.

 

En esos años la tierra no era tan cara. Mi padre se apiado de mi y me ayudo con un préstamo para comprar un campo en el valle del León y 100 ovejas, para que no fuera peón, ya que estaba dispuesto y lo habria hecho gustoso. Seguro que muchos dirán en los tiempos que corren un hijito de papa más y lo acepto, que quieren que haga. Me afinque en el sector del valle del León a orillas de campos de hielo norte a criar ovejas y fui mi peón. Empecé desde cero a aprender lo que significaba la verdad misma del campo aysenino, de inviernos largos y veranos cortos ante mi decisión. No fue fácil, pero los pobladores del valle me trataron con consideración y benevolencia ante mi desfachatez y vieron las ganas que tenia y con los años los nivele y es mi gran orgullo. Llegaron los hijos, el primero sin problemas nació en Cochrane, el segundo nacido en Coyhaique y por esas cosas del destino murió de mes y medio en el campo y esta enterrado en Puerto Guadal desde 1988 y no fue fácil. Fueron doce años en el valle del león, que terminó cambiando mi manera de ver la vida y todo lo que había aprendido y Aysén pasó a ser un sentimiento, una forma de ver y hacer, de relacionarse con la gente y con el resto del mundo. Lo que más aprendí de ese mundo rural de los pobladores de segunda y tercera generación de colonos , es que se depende del otro para salir adelante y no hay otra, que fue la esencia que permitio colonizar la región desde los inicios del siglo 20 hasta los días de hoy. Que no estás solo, que siempre uno debe hacer por el bien general sin esperar el manoteo en el hombro o que te digan que lo haces bien y te consideren como un ser extraordinario; que uno trabaja por el bien general por sentirse bien con uno mismo y que ese es el único fundamento posible en la vida y esa enseñanza me ha guiado por siempre en mi vida y ha marcado mi destino y la forma en que defiendo Aysén desde mi humilde ventana.

 

Posteriormente mi vida rural cambio al haberse asociado Chile al Mercosur y de un día para el otro desde 1992, se perdieron los poderes compradores de lana y ganado y vino la desazón y la pobreza como nunca ante la había visto Aysén. Tenia lana para vender y pasar una año pero nadie compraba; la industria textil chilena estaba quebrada. Viví momentos muy complicados económicos y existenciales, con una familia que alimentar y un tercer hijo que se había criado bien. Fueron tiempos difíciles en un Chile desconsiderado y falto de respeto, que veía a Aysén como un lastre y no como un aporte y sufrí muchas desventuras tocando puertas de autoridades regionales con proyectos de desarrollo para intentar sacar adelante la ganadería de la región.

 

Fue tal mi desesperación, que trabajé seis meses en Stgo en la oficina del entonces Diputado Antonio Horvath, que se apiado de mi y me dio un trabajo para que mantuviera a mi familia y que seguro el no necesitaba. Mi familia que se quedó en Puerto Guadal esperando mis remesas de dinero y una buena noticia. En un viaje por una campaña política, me tocó la suerte y cambio mi destino y algo del de Aysén. El campo que era increíble en valle del León de 2500 hectáreas, no valía nada en esos años ( en la actualidad vale millones de dólares) me lo miraban en menos y lo amaba profundamente. Una tarde pase en el destartalado Jeep Toyota de la oficina de Horvath a alojar en el predio del desagüe del lago General carrera al lago Bertrand de 500 hectáreas. Conversando con el dueño (Desiderio Briones mi amigo) ante la crisis que vivíamos y el quería seguir con la ovejeria a pesar de todo y decidimos que cambiaríamos los campos y yo a sabiendas que entregaba un campo de 2550 Htas por uno de 500 Htas; pero estaba tan desesperado que no me quedaba otra. Esa noche recorrí un poco, era un predio pobre de pasto, pero bonito y con acceso a dos lagos y decidí no se porque, que haría turismo de intereses especiales (pesca con mosca) que en esos años era como hablar de la inmortalidad del cangrejo en Aysén y desde ahi comenzo el turismo en la cuenca del lago Carrera. No fue fácil y era muy pobre aunque con un galpón con fardos de lana; un crédito del Banco del Estado en ese entonces y posteriormente uno del Banco de Chile, hizo que el sueño tomara consistencia y logre concretar el primer lodge de pesca con mosca y salvarme de la crisis total.

 

Posteriormente el turismo fue incorporando nuevos personajes, en una época en que hacer turismo era construir el establecimiento, diseñar y construir los muebles, operar, hacer desde mucamo hasta guía de pesca y dárselas de experto en diseño de dípticos, trípticos y jefe de marketing y no morir en el intento y todo el tema del agua y la luz a precios que al día de hoy son millonarios, con una temporada de dos meses y aparte de todo esto, cuidar que el territorio no fuera destruido y contaminado por los intereses creados, porque de serlo seria lo mismo que la asociación de Chile al Mercosur, que trajo pobreza y desesperanza a los pobladores como nunca antes y sobre todo para aquellos que no tuvieron la capacidad de reciclarse y me dolió ver como pobladores de grandes campos y una vida al viento, murieron en casas de población de zinc llorando por sus tierras perdidas y sumidos en la pobreza y nadie que los pudiese ayudar de verdad.

 

Desde ahí la política llegó a la cuenca del lago Carrera y tuvimos que defendernos de los intereses creados de las grandes transnacionales salmoneras y energéticas (HidroAysén) y dar la batalla por lo nuestro. Normalmente las batallas de Aysén se daban en Stgo en esos años y la dicotomía entre los seudos defensores de Aysén en la urbanidad de Santiago, que se financiaban con nuestras penas era terrible y como amante de Aysén, de mi gente y poblador, saque la voz en la corporación Costa Carrera como socio fundador, para que se supiese la verdad desde el km 0 del problema. Que Aysén no era simplemente bosques, ríos lagos y glaciares, que eran comunidades con proyección de futuro, que luchaban por la sustentabilidad, por su denominación de origen, su cultura historica y por mantener el formidable sello verde escénico y ambiental que poseía. Que no nos gustaba que nos representaran gente que se financiaban con nuestros dolores y que entendíamos que la politiquería no nos gustaba viniese de donde viniese, que no estabamos para encubrir a nadie fuese quien fuese y sus maquinaciones. Nuestro norte era la verdad verdadera y el bien de Aysén por sobre todas las cosas, que el resto no interesaba y que entendíamos que la batalla final se daba en la región, como quedó demostrado al final con el tema HidroAysén.

 

Una actitud que por cierto ante los intereses creados que existen en todos lados, nunca es bienvenida por aquellos que son capaces de negociar lo innegociable, o perdonar traiciones fundamentales por amistad y capaces de encubrirlo para ganar algo de platita, como sucedió y quedó demostrado y que sucede hasta los días de hoy y que lógicamente termina aislandote de esos que dicen ser amantes de Aysén, pero que actúan bajo sus intereses personales y timoratos a la hora de enfrentarse con el poder por miedo a perder posibles intereses futuros.

 

Ahora comenzará la lucha en contra de las mineras que quieren entrar al lago general con el auspicio del senador UDI David Sandoval Plaza, el representante de las mineras y salmoneras en Aysén. Además habrá que luchar contra el proyecto Istmo de Ofqui, que quiere el UDI Pablo Longueira, que es inviable y insustentable y es financiado por los salmoneros. Además el diputado Calisto de Aysén de la DC, no encontró nada mejor que traer al embajador de China en Chile para que las empresas de ese país inviertan y desarrollen la minería en Aysén a sabiendas que los Chinos contaminan y destruyen todo lo que tocan.

 

En fin nadie que ame a Aysén, su cultura y su gente, puede ser indiferente a la llegada de un Pablo Longueira, de una minera canadiense o australiana o los chinos, porque todos tienen un denominador en común; les importa un rábano la región y su único objetivo es la codicia desmedida y para alguien que esta enamorado y tan profundamente, es por decir a lo menos inconcebible y fuera de propósito.