2 Enero 2018

MIS DESEOS PARA EL 2018

ANDRES GILLMORE
ANDRÉS GILLMORE

Es indudable que por mucho que se diga lo contrario y debe aceptarse como una realidad cierta y no una simple posición para justificar lo injustificable, la llegada de ChileVamos a la Moneda este marzo del 2018, inmediatamente trajo repercusiones en la inversión foránea en el país, que de una u otra manera se había perdido bajo el gobierno de la NM. La bolsa tuvo inmediatamente un aumento en la rentabilidad y fue considerado como la mejor subida de los últimos siete años, un claro signo que los inversionistas extranjeros y nacionales ven con buenos ojos los próximos cuatro años y no dudarán en poner sus capitales en los diferentes desarrollo que ofrece el país; que en si mismo es una gran noticia para todos los chilenos indistintamente de su ideología política y el tema de fondo es como se desarrollara esa inversión y bajo que normas y reglamentos esos capitales se pondrán a trabajar y no solo por el bien de los dueños de ese capital y tener claro que ante todo debe velarse por el beneficio del país, que es la gran interrogante que propone el gobierno de ChileVamos y que no terminemos con más de lo mismo, donde unos pocos se enriquecen a costillas de unos cuantos.

Las potencialidades que Chile tiene para transformarse en un país desarrollado son enormes y son parte de nuestras ventajas comparativas, que con el pasar del tiempo a pesar de todos los inconvenientes internos y externos que hemos enfrentado los últimos cuatro años, el reconocimiento internacional se ha expresado en muchos sentidos, en lo que puede transformarse el país verdaderamente, si se tiene la capacidad de hacer las cosas bien y que el crecimiento se transforme en desarrollo sustentable.

Desde hace unos siete años a la fecha, todo lo que tiene que ver con las Energías Renovables No Convencionales, ha posicionado a Chile como una futura potencia mundial, de un desarrollo que se ha convertido en esencial para los países considerados potencias y para los subdesarrollados también. Chile, dada la diversidad climática, geográfica y topográfica que posee, advierte una proyección inesperada en materia energética con un gran potencial y una magnifica proyección de futuro, con la oportunidad cierta para que el país pueda desarrollar esta tecnología y utilizarla como un medio de crecimiento y lograr posteriormente el anhelado desarrollo. Para que eso suceda, es imprescindible invertir y otorgar más inversión en investigación, dando inicio al círculo virtuoso que necesitamos para ir por el presente futuro y no entregarlos a empresas transnacionales como suele suceder, que desarrollaran la tecnología, la patentaran y luego nos la venderán a precios exorbitantes..

La industria turística se ha estado transformando en un gran medio de complementación económica a lo largo de todo el país y nos estamos acostumbrando a toparnos constantemente con muchos grupos de visitantes de una gran diversidad de países, visitando nuestros museos, parques y reservas nacionales en el norte, centro, sur y muy especialmente en la Patagonia, que ha traído un mejoramiento sustancial en la calidad de vida del mundo rural a lo largo de todo el país. Incluso Santiago, se ha estado transformando en un destino turístico codiciado y aunque nosotros como chilenos muchas veces no tenemos la capacidad de apreciar lo que tenemos, si nos comparamos con otros países de la región, es indudable que marcamos una diferencia en positivo en cuanto a la calidad de los servicios, seguridad, diversidad del entorno natural y escénico y eso que todavía faltan detalles por solucionar, con un balance positivo para que esta actividad sin chimenea que crece temporada tras temporada se sustenta a si misma. Tanto es así, que si Chile decidiera transformarse en un país netamente turístico como España; no tengo la menor duda que traería buenos resultados y Chile desde Arica a Tierra del Fuego se transformaría en un gran Parque Nacional y de trascendencia planetaria, con una maravillosa perspectiva económica, social, cultural, ambiental y escénica con gran sustentabilidad y proyección de futuro.

Chile de una manera u otra tiene las potencialidades suficientes para ser una potencia alimentaria de gran proyección agrícola y pesquera. La calidad de la tierra y la cultura ancestral que es parte nuestro formato rural de vida, nos entrega en este sentido una gran perspectiva que debe desarrollarse y para que ello se concrete y se proyecte como debe ser, se hace urgente preservar las tierras de calidad y no destruirlas con formatos extractivista como ocurre con la industria forestal en el centro sur, que con el pasar de los años ha invadido tierras agrícolas de gran calidad, haciendo que en la actualidad a pesar de nuestra gran ventaja comparativa, seamos completamente dependientes de las importaciones para alimentarnos. Con el mar sucede lo mismo; en la actualidad la ley de pesca que privatizo el mar durante el gobierno de derecha de la Alianza por Chile y el liderazgo de Sebastián Piñera, ha destruido el mar al permitirse la pesca de arrastre para producir harina de pescado, exportado para producir alimento animal y que en la actualidad consumamos básicamente peces traídos desde Vietnam y Argentina y desarrollado una gran crisis existencial de la pesca artesanal nacional.

Nadie puede dudar de la gran proyección minera y forestal que posee el país, pero también todos sabemos que deben mejorar su relación con las comunidades y con el medio ambiente y en esto también se debe involucrarse a la industria salmonera. A esta altura del siglo XXI, esta más que claro que los empresarios y los gobiernos deben tener la capacidad de desarrollar un plan estratégico de acción, que permita que estos desarrollos extractivistas mejoren sus procesos productivos, tomando conciencia de la crisis existencial del medio ambiente nacional y trabajar bajo la perspectiva del cambio climático y el calentamiento global, que como todos sabemos en Chile se ha hecho sentir y mucho, con grandes complicaciones y con la pérdida de vidas en el mundo rural. De continuar con gobiernos que no tienen la capacidad de rectificar procedimientos y leyes de la república, que sólo piensan a cuatro años plazo como ha sucedido desde 1989 a la fecha, por muchas buenas intenciones que discursen para llegar a la Moneda y sin importar la ideología que se represente, nada se logrará como siempre.

Mis deseos para este 2018, es que dejemos de ser egoístas en todos los niveles de la estratificación social, gubernamental, política y empresarial; entender que lo tenemos todo para transformarnos en un país desarrollado y sustentable y en lo que Aysén se refiere, tal como Chile a nivel internacional, la región a nivel nacional tiene todo para ser un territorio sustentable y pero para que ello se concrete, es imprescindible que aquellos que conforman las instancias decisorias del mundo gubernamental y el mundo privado, tengan un solo objetivo y para que esto suceda se necesita más que nada madurez política para entender que hay dos maneras de hacer las cosas, o se hacen bien o se hacen mal y en eso finalmente radica la diferencia entre ser bien o mal sucedido y que la buena manera no es otra, que proyectar la región de acuerdo con sus ventajas comparativas, respetando el medio ambiente y las comunidades que lo habitan y si lo conseguimos el camino estará trazado.

FELIZ 2018 PARA AYSÉN, Y TODOS SUS HABITANTES.