13 Noviembre 2017

PORQUE COMPLICA UN NUEVO GOBIERNO DE PIÑERA EN AYSÉN

ANDRES GILLMORE
ANDRÉS GILLMORE

 

Es indudable que en estas elecciones de este domingo 19, como nunca esta en juego el camino hacia el desarrollo sustentable de nuestro querido y amado Chile; básicamente porque este segundo gobierno de Michelle Bachelet bien o mal, tuvo la audacia de entrar en temas espinosos con reformas profundas que la ciudadanía viene pidiendo desde el año 2011 a la fecha. Esta claro que faltó rigurosidad de forma y fondo y que el equipo de gobierno dejó mucho que desear, pero a pesar de los inconvenientes de una manera u otra dejó pautada una senda del cual los próximos gobiernos no pueden desentenderse y del cual Chile no puede retroceder y esta claro que debe tenerse la capacidad de retener una mirada más social en temas de desarrollo como sustentabilidad social y ambiental, constitución, energía, trabajo, medio ambiente, salud, educación y proyectarse con un marco productivo armónico y sustentable.

La tarea que le espera al nuevo gobierno de la ideología que sea, no será fácil bajo ningún punto de vista y es indudable que deberá enfrentar desafíos mucho mayores incluso de los que le tocó al actual gobierno de la NM, con una ciudadanía que aunque no esta muy dada a votar en plenitud, tiene opinión formada y cuando sus intereses son tocados no dudara en hacerlo saber a quien este en la Moneda.

Lo que más me complica de un posible gobierno de Sebastián Piñera, no es su pasado tumultuoso en su forma de hacer negocios, cómo logró su fortuna, o de saber “que no da puntada sin hilo nunca y sin importarle donde este” y que muchas veces tiene el descaro de enfrentar a la opinión pública escondiendo la verdad y pensar que los chilenos somos tontos. Lo que me preocupa de su inminente llegada a la Moneda por segunda vez, es precisamente lo que su equipo de trabajo dice es su mayor ventaja comparativa: su primer gobierno. Mi análisis es proyectado sustancialmente con una mirada aysenina y de futuro.

Recuerdo perfectamente que en la campaña del 2009, haber realizado un viaje especial a Coyhaique desde el Lago General Carrera para escuchar el discurso del ese entonces candidato Sebastián Piñera a la presidencia de Chile por la Alianza por Chile. Realice el viaje de 6 horas de ida y otro de vuelta con ese exclusivo objetivo, porque estaba verdaderamente interesado en un cambio para Aysén y que mejorará el trato que recibíamos del gobierno regional a expensas de la Moneda Concertacionista. No soportaba un día más sus medias tintas, su politiquería inaguantable y consideraba que era más que necesario hacer un cambio en la forma de hacer después de tantos años, que era lo que necesitaba no solo Aysén sino el país como un todo. Estaba cansado como ciudadano tener que estar constantemente entregando parte importante de mi tiempo libre, para defender formas y procesos que afectaban la proyección regional, cuando se suponía que existían profesionales bien remunerados con nuestros impuestos que no tenían la capacidad de cumplir con su función. Siempre he sustentado, que si todos cumpliéramos con las funciones que nos competen a cabalidad dentro de la esfera pública y privada en armonía hacia un mismo objetivo, todo de una manera u otra termina encauzando en parámetros satisfactorios; pero si uno como ciudadano del mundo privado tiene que estar constantemente fiscalizando a las autoridades para que cumplan con su cometido y con las normas, al final todo termina complicándose, sobre todo en una región como Aysén, donde ese desbalance se hace aun más notorio porque afecta tu proyección de vida.

Si los senadores de la región, no tienen la capacidad de crear leyes que permitan hacer de Aysén una región sustentable, no sirven; si un diputado aysenino no tiene la capacidad de fiscalizar a las empresas que operan en la región como corresponde, al final termina creando desarmonía y contradicción, obligando a la ciudadanía a tener que entrar en temas complicados y en las cuales muchas veces no cuenta con la preparación que se necesita y también terminan manipulados por los intereses creados ante el vacío de poder. Lamentablemente este ha sido el sino de la región en las últimas décadas, demostrando fehacientemente que si Aysén no tuviera una ciudadanía atenta y dispuesta a defender el bien común, estaría destruida y sin proyección de futuro, ante la displicencia de los congresistas, de los servicios públicos y de los gobiernos regionales, por decirlo de una manera educada.

Recuerdo perfectamente el discurso de campaña de Sebastián Piñera realizado en el by-pass en Coyhaique. Me sorprendió la buena convocatoria y sin ponerle ni sacarle, dijo todo lo que queríamos escuchar en Aysén en ese momento. Que la región merecía respeto y consideración, que basta de centralismo, que erradicaría la politiquería imperante por la concertación, que la región seria escuchada, que se harian las obras que se habían prometido y que no se habían realizado y que se trabajaría por la sustentabilidad de Aysén por sobre todas las cosas. Ese día la Alianza por Chile se ganó el corazón de los ayseninos y Frei Ruiz Tagle fue historia, así de simple.

El tema era si creerle o no de lo que podría hacer un gobierno de derecha pensando en una región como Aysén y los grandes intereses creados que existen por su oro, por sus ríos por el tema HidroAysén y por su fiordos para hacer salmonicultura. Pero un punto importante era que había que “pagar para ver” como se dice en el mundo del poker y que la derecha mostrará su mano y darle una oportunidad a un conglomerado político que no era gobierno desde 1950. Sobre todo si llevaban desde 1989 diciendo que ellos lo harian mejor. Finalmente la Alianza por Chile logró en Aysén el 58 % de los votos, que a nivel nacional fue una de las regiones donde más apoyo tuvo y transformo a Sebastián Piñera en el primer Pdte de Chile de derecha desde Alessandri.
Por lo tanto la expectativa de lo que se venía con la Alianza por Chile era grande y esperábamos un gobierno regional que sustentara el discurso realizado por Sebastián Piñera en el Bypass. Pero nada de eso ocurrió y nos encontramos con un Gobierno Regional con los mismos vicios y falencias de los de la Concertación, con una una señora Intendenta (Pilar Cuevas, {que en la actualidad es candidata a senadora por RN}) con un autoritarismo desbordante, que consiguió polarizar a la región como pocas veces antes se vio y seremis regionales predispuestos a dejarse manipular por los intereses centralistas de la alianza del gobierno con las transnacionales. Se aprobó fraudulentamente el proyecto energético HidroAysén, manipulándose el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) presentado por la transnacional con la ayuda de los servicios públicos. El gobierno de la Alianza por Chile prometió inversión en O.O.P.P. que nunca se concretó y se inició el proceso para implementar la nueva ley de pesca en la región.

Las concesiones de mantención de caminos y servicios en vez de favorecer empresas regionales, se optó por empresas foráneas que venían a morir a la región. No se concretó la prometida descentralización y no se vio una mirada sustentable en la forma de hacer desarrollo por parte del gobierno regional, en una región que depende de su medio ambiente, de su sello verse y de su sustentabilidad para proyectar su futuro. No se fiscalizo a las empresas mineras y a la salmonicultura como correspondía y se continuo contaminando a discreción. Sernageomin no cumplió con su rol y favoreció los intereses creados de HidroAysén y Energía Austral. La carretera Austral no fue mantenida como debería y no se pavimentaron los tramos prometidos desde Cerro Castillo al Murta.

El diputado David Sandoval Plaza (UDI) que en la actualidad es candidato a senador, que se suponía que por ser de gobierno, tomaría iniciativas importantes a favor de la región, inexplicablemente pasó inadvertido como si no existiera en el rol que corresponde a un diputado, que no es otro que el de fiscalizar. Además, el gobierno de la Alianza por Chile inauditamente le quitó al lago General Carrera la declaratoria de Zona de Interés Turística (Zoit; la primera de Chile) de una manera autoritaria y sin cumplir las normas vigentes, de haber avisado a los interesados con seis meses de antelación mediante carta certificada y haber publicado la resolución en los diarios regionales El Divisadero y Diario de Aysén, para haber dado tiempo a las organizaciones y los municipios involucrados, haber podido presentar la defensa de la ZOIT y se quitó mediante decreto del Ministerio de Economía, con el único objetivo de no entorpecer las negociaciones por la carretera eléctrica que pretendia el gobierno para desarrollar HidroAysén, que por la declaratoria Zoit implicaban una negociación entre privados, entre dueños de tierras y HidroAysén.

Si a eso le sumamos lo que sucedió durante el Movimiento Social por Aysén y la actuación del gobierno regional por órdenes de la Moneda, sin duda alguna que la decepción fue grande ante las expectativas que había generado la Alianza por Chile y por el método que utilizó Rodrigo Hinzpeter (Ministro del Interior) para llevar a cabo la represión en Puerto Aysén, simplemente porque los intereses creados de los grandes empresarios podían ser trastocados a nivel nacional al evaluarse lo que en ese entonces era la posible Ley de Pesca; que mas me recordó los años de la dictadura militar que la democracia.

Lo que menos entregó el gobierno de la Alianza por Chile fue respeto por la región y condescendencia por los intereses regionales. Uno puede entender que existan diferencias en formas y métodos que por lo demás son muy naturales, pero nunca la imposición a palos y de una manera tan altanera para negociar como lo que se vivió durante el Movimiento Social, que en ese entonces lo llame el “hace que hace pero no hace”. La gente olvida que en plena negociación, el ministro de energía de ese entonces, el Magallánico Luis Álvarez, representante de la Moneda al haber entendido lo que se pretendia y querer ser un verdadero negociador para resolver el tema y avanzar, fue destituido sin pena ni gloria de su cargo porque no servía para los intereses del gobierno.

Por eso complica de sobremanera un nuevo gobierno de Sebastián Piñera pensando en lo que sucedió durante su primer gobierno y como fueron afectados los intereses de Aysén y sus comunidades, sobre todo ahora que la región necesita consolidar su proyecto de desarrollo, que se basa en el turismo, la ganadería y la agricultura. Con un posible gobierno de Chile-Vamos la región vuelve a estar entre la espada y la pared con el tema de las transnacionales y los intereses que tienen por los recursos naturales de la región, entendiéndose que debe fiscalizarse con mucho mayor rigurosidad el desarrollo minero y salmonero y proteger los ríos y los bosques desarrollando las Energías Renovables No Convencionales (ERNC)