3 Enero 2019

PROYECTOS MINEROS EN CUENCA CHELENKO, SON MÁS DESTRUCTIVOS QUE HIDROAYSÉN

ANDRES GILLMORE
ANDRES GILLMORE

Hace rato que la región de Aysén esta siendo vista como uno de los grandes objetivos de las grandes Corporaciones extractivistas internacionales y es visto desde siempre como un botín a tomar, pero siempre de una manera u otra la comunidad y sus organizaciones se han encargado de hacerle frente a estos nefastos intereses foráneos y los han truncado. Desde el proyecto Alumysa en la década de los noventa del siglo pasado, cuando la transnacional canadiense NORANDA recibió de “Proyectos Aysén” de propiedad de la familia Walker alrededor de 30 mil hectáreas, para construir una represa en la cuenca del río Cuervo para producir aluminio y construir un puerto en el sector de Bahía Acantilada y que al solicitarse una auditoría externa al EIA presentado por la transnacional y que fue realizado por la Universidad Católica de Santiago, demostró lo contaminante que era la intención para el territorio.

 

Luego llegaron los tiempos de HidroAysén, cuando la transnacional era española (ENDESA-ESPAÑA), con el tiempo fue comprada por ENEL Italia, que pretendia intervenir ríos emblemáticos como el Baker y el Pascua al sur de la región y construir en ellos cinco represas para producir energía y venderla a Argentina. Intención que aunque fue aprobada a la mala en todos sus estamentos por el primer gobierno de piñera; el proyecto energético finalmente no se concretó, al demostrarse fehacientemente la manipulación de la información del EIA que presentó la transnacional y Piñera terminó desechando la intención, para no tener que enfrentarse a una ciudadanía totalmente contraria a la intención, tanto dentro como fuera de Chile y en el segundo gobierno de Bachelet ni siquiera se tocó el tema.

 

Los gobiernos de turno siempre han estado a favor de las transnacionales y han hecho todo lo posible para que los diferentes Megaproyectos salgan adelante a pesar de las serias irregularidades que han comprometido la sustentabilidad regional y todo bajo el discurso del crecimiento a como de lugar, que es muy semejante a lo que ocurre en la actualidad con el segundo gobierno de Piñera, que esta alentando a las corporaciones extranjeras a invertir en Chile a cambio que la fiscalización ambiental será paupérrima y que este año 2019 impulsará un cambio en la ley de medio ambiente para hacer posible lo que han denominado como la “Negociación temprana” entre transnacionales y comunidades y dejar a los EIA como algo de segundo orden y con ello lógicamente asegurarles beneficios mucho mayores, si tuvieran que proteger el medio ambiente y la salud de las comunidades con sus emprendimientos mineros.

 

En el pasado estas transnacionales, se dieron la maña de manipular información estratégica omitiendo lo negativo y no dudaron en presionar a funcionarios de gobierno con despidos, para que apoyaran a las transnacionales en sus EIA. Incluso han tenido la osadía y la desfachatez de financiar senadores y diputados para conseguir los objetivos y manipular el diseños de las leyes. Pero a pesar de todo, estos intereses no han podido salir adelante y han perdido la batalla ante las comunidades organizadas, que han venido a demostrar que la región siempre ha estado atenta a defender sus intereses, cuando se ve intervenidos sus intereses por las transnacionales con proyectos contaminantes, destructivos y invasivos, que afectan la territorialidad y la proyección de futuro de las comunidades regionales.

 

Otro gran ejemplo de la lucha de las comunidades, fue lo ocurrido en la cuenca del lago Chelenko (Carrera) cuando los salmoneros pretendieron intervenir el lago Chelenko, Bertrand y el río Baker y como la comunidad organizada se enfrento esos intereses bajo el liderazgo de la Corporación Costa Carrera (agrupación de empresarios turísticos de la cuenca) que logró que los salmoneros no lograran el objetivo, que decididamente salvo a cuenca Chelenko de la contaminación total, en años donde la salmonicultura era el rey de copas. Defensa que quedó avalada posteriormente con la irrupción del virus isa, que hubiese contaminado la potencialidad del territorio y la proyección de futuro de sus comunidades, que en ese entonces trabajaban afanosamente para sacar adelante lo que en la actualidad es una poderosa realidad y un sueño que se hizo realidad; el desarrollo del turismo de intereses especiales en las comunas de Puerto Ibáñez y Chile-Chico.

 

En la actualidad se esta gestando una intervención minera de gran magnitud en la cuenca Chelenko. En la comuna de Chile-Chico esta en vías de desarrollo el proyecto denominado “Los Domos” que pretende extraer oro en un territorio vecino al Parque Patagonia, que en la actualidad esta siendo priorizado por el ministerio de economía, como si fuera un proyecto sustentable, cuando no lo es; que de concretarse destruiría la denominación de origen y el sello verde de la cuenca. En Puerto Ibáñez tenemos el proyecto minero Terrazas de la minera Red Hill, que con una desfachatez inaudita, omitio que la mina estaba a solo 3 km de la localidad de Puerto Ibáñez, que demuestra las verdaderas intenciones de esta transnacional en la cuenca.

 

Ambos proyectos en caso de concretarse será más nefasto que el mismo HidroAysén en su momento para la sustentabilidad de las comunidades de la cuenca, al contaminar las aguas del lago Chelenko con los detritos que se producirán y que por lo demás tenemos los serios precedentes de la mina el Toqui, que tira arsénico al río Mañihuales y la contaminación producida en Fachinal en la Laguna Verde en la mina Delia II al haber utilizado la laguna como pozo de relave y dique de cola.

 

La cuenca Chelenko es de una importancia estrategica para la sustentabilidad hídrica de Aysén y de nuestro querido y amado Chile. El lago Chelenko en la actualidad es la segunda reserva de agua dulce del planeta y que costea campos de hielo norte, donde encontramos importantes ríos como el Murta, el León y una serie de glaciares y ventisqueros que costean el Parque Nacional Laguna San Rafael en su frontera norte. Por ello, defender este territorio de intervenciones mineras que contaminaran estas aguas estratégicas, no es más que defender los intereses de Aysén y su proyección de futuro.

 

Las operaciones mineras como se sabe y esta demostrado, producen enormes cantidades de desechos tóxicos que quedan sobre el terreno por eliminación. Cuando las operaciones mineras ocupan territorios que son parte del hábitat  natural de flora y fauna, tierras de cultivos y de desarrollo ganadero y turistico, pueden pasar siglos antes que vuelvan a alcanzar el nivel anterior y los desechos terminan afectando los ecosistemas cercanos, la salud de las comunidades, activando la erosión y provocando impactos económicos y productivos graves en los territorios.

 

Los territorios en Aysén no tienen una estabilidad química apropiada para el desarrollo minero y ante la intervención terminan transformados en una fuente de contaminantes de los sistemas naturales del agua, con consecuencias ambientales y socioeconómicas destructivas para las comunidades y se transforman en problemas perpetuos difícil de abordar a través de medidas de rehabilitación. Los territorios intervenidos por la minería y de eso tenemos grandes ejemplos en Aysén, con el tiempo se vuelven estériles y improductivos, dejándonos un mensaje poderoso de destrucción que no queremos para el Aysén que todos amamos.