6 Marzo 2019

SEDICIÓN, SEDICIÓN, SEDICIÓN

ANDRES GILLMORE
ANDRES GILLMORE

Cuando uno hace historia de las grandes batallas ambientales que se han dado en Chile, resulta increíble que una región como Aysén, lejos del mundanal ruido del país, con una realidad histórica, cultural, productiva y social totalmente diferente, no tomada en cuenta como corresponde, siempre ha tenido la capacidad de defenderse por si sola de la invasión de agentes externos, que de una u otra manera han querido enriquecerse a costillas del territorio y de sus comunidades. El siempre se remonta a los inicios de la colonización, haya por el año 1904 del siglo pasado; cuando un grupo de colonos del lago General Carrera en la localidad de Chile Chico en la frontera con Argentina (Los Antiguos) liderados y organizados por el gran Antolín Silva Ormeño, el prócer de Aysén. Tuvieron la audacia, la valentía y la desfachatez de enfrentarse al gobierno de ese entonces de Germán Riesco y a la Sociedad Explotadora Baker, que había recibido por parte del Estado en concesión la módica suma de 797.500 hectáreas de un territorio que abarcaba desde el lago General Carrera hasta Caleta Tortel, para explotar los recursos naturales del territorio y con el permiso de la Moneda sacar a los pobladores que se encontraban en el territorio.

 

Este grupo de valerosos pobladores duros como lapachos, audaces como un puma y osados como un zorro, se enfrentaron a los intereses creados y expulsaron a la Sociedad Explotadora Baker de sus dominios a punta de revólver y mucho arrojo, de lo que se conoce como la “Guerra de Chile-Chico”. Fue la primera gran victoria de la gente de Aysén ante una compañía internacional extractivista que quería expulsarlos y como la lógica manda, se transformaron en el gran ejemplo regional de no rendirse ante la usurpación.

Posteriormente Aysén vive un periodo de calma y regocijo, donde los colonos a fuerza de trabajo y sacrificio se sitúan en el mercado ganadero de ganado ovino y bovino y se transforman de colonos en pobladores reconocidos por el Estado con títulos de dominios. El nivel de vida de los pobladores mejora ostensiblemente, al tener alta demanda la lana de ovejas de raza corriedale que criaban y los novillos de ganado vacuno que iban directo para consumo al centro del país.

Todo cambio cuando el gobierno de Patricio Aylwin sin decir agua va en 1991, firma el acuerdo que asocia Chile al Mercosur y de un día para el otro quiebra la industria textil chilena al entrar productos manufacturados desde el exterior y la demanda por lana de Aysén deja de existir. Lo mismo ocurre con la venta de ganado, al haberse permitido paralelamente la entrada a bajo costo de carne desde Paraguay, Argentina, Uruguay y se da inicio a la gran crisis existencial del mundo rural de Aysén, que literalmente desbancó a toda una generación de pobladores que quedaron sin sustento de vida. Una gran mayoría de esos pobladores no tuvo otra alternativa que vender sus tierras al mejor postor para sobrevivir ellos y sus familias y se ponen en venta cientos de predios con ese fin. Fue de los procesos más tristes que he vivido en mi vida, el ver como gente que se había criado desde siempre en sus predios criando animales, tuvieron que abandonar sus valles y su estilo de vida para vivir en casas de lata en poblaciones.

Los ejemplos más simbólicos de ese desastre histórico, es la irrupción de Douglas Tompkins que se vio beneficiado por la crisis del mundo rural de Aysén, que le permitio comprar predios en el norte y sur de Aysén a bajo precio.El otro ejemplo emblemático, es la llegada del “tío” Andrónico Luksic, que compró predios en Villa O’higgins en el sur profundo de la región, que también se vio beneficiado de la crisis existencial del mundo ganadero.

En esos mismos años de la década de los años noventa, hacen irrupción en la región los salmonicultores y se apoderan de todo el litoral regional, para estrujarlo y contaminarlo con la venia de todos los gobiernos hasta la fecha. Se podría decir que esta ha sido la única batalla que no se dio en Aysén en contra los intereses de las transnacionales y miren lo que pasó. Paralelamente irrumpe en esos años el proyecto Alumysa, apadrinado por la familia Walker, dueña de los derechos de aguas de los ríos del sector, que pretendían construir una represa para producir aluminio en el lago Yulton en la comuna de Puerto Aysén. Esta batalla fue ganada por las organizaciones sociales de Aysén lideradas por Codeff Aysén y el proyecto no siguió adelante, al comprobarse que de permitirse destruiría y contaminaría el sector.

En esos mismos años los salmoneros empoderados al ser las estrellas de la exportación chilena y dominando el litoral aysenino a voluntad, pretendieron entrar en el lago General Carrera con sus jaulas y esta vez mordieron el polvo, cuando se enfrentaron a la Corporación Costa Carrera, que les hizo frente y no permitio la entrada de jaulas salmoneras en este maravilloso lago, que entre otras cosas es compartido con Argentina y es la segunda reserva de agua dulce del planeta. Años despues vendría la gran batalla por el sur de Aysén ante HidroAysén de capitales españoles y posteriormente italianos.

Con mucho esfuerzo y sabiduría la región supo defenderse de HidroAysén y actuar ante la transnacional, salvando los ríos más emblemáticos de Aysén, el Baker y el Pascua y la proyección de las comunidades del sector y como dijo un empresario ante lo que estaba pasando y que no podía entender cómo habían podido prevalecer los intereses de la región ante los de las transnacionales y exclamó a todo pulmón: esto es SEDICIÓN, SEDICIÓN, SEDICIÓN.

Se pensó que después de tantas batallas dadas por la sustentabilidad de las comunidades regionales y demostrar de muchas y variadas formas y maneras la importancia de Aysén como reserva de vida para Chile y para el planeta, que la región por fin tendria la tranquilidad y el reconocimiento de sus peculiaridades, para que sus comunidades trabajen con seguridad y esperanzas por un futuro sustentable para todos y no solo para algunos y que las generaciones futuras podrían disfrutar de la maravillosa territorialidad que propone Aysén y desarrollarse con tranquilidad.

Eso no era tan así como muchos pensamos. En la actualidad Aysén esta nuevamente en serio peligro de extinción y que según mi perspectiva como nunca antes lo había estado. Que deja a proyectos como Alumysa y HidroAysén y la contaminación salmonera, como pelos de la cola ante la intención que tiene este gobierno de transformar Aysén y especialmente la cuenca del lago General Carrera en un territorio de explotación minera y permitir que transnacionales extranjeras destruyan y contaminen con intervenciones groseras, que le quitaran a sus comunidades su proyección de futuro y la sustentabilidad al territorio, perdiéndose completamente la denominación de origen y el sello verde PARA SIEMPRE.

Aysén en la actualidad esta muy bien aspectado tal como esta económicamente, culturalmente y socialmente, si los gobiernos  respetan las formas de hacer que las comunidades han desarrollado con tanto esfuerzo todos estos años, en actividades que han resurgido en armonía con el contexto regional cultural, como la ganadería, la agricultura y la fruticultura, que se han sumado al turismo de intereses especiales, que le ha dado vida a Aysén y todo en base a un esfuerzo inconmensurable de los pobladores del mundo rural, que han revivido ante la esperanza que han traído estas actividades al futuro regional. Si este gobierno transforma esta región única a nivel nacional y planetaria en zona extractivista-minera y salmonera, literalmente estaría destruyendo su futuro y desrespetando el gran esfuerzo que han realizado hasta ahora sus comunidades y literalmente destruyendo el único territorio nacional que va quedando con proyección de futuro.

Es indudable que nuevamente las comunidades y las organizaciones rurales entraran en batalla por Aysén, tal como ha sucedido desde 1904 a la fecha, ante los intereses creados de las transnacionales y de gobiernos irresponsables, que no han entendido que Aysén por si mismo tiene un valor económico, social, cultural e histórico y ser un gran aporte para el país, si se preserva y se defiende de los intereses extractivistas internacionales, que por la codicia de siempre buscan intervenir el subsuelo, el mar, los lagos y los ríos de Aysén.

SEDICIÓN, SEDICIÓN, SEDICIÓN