8 Septiembre 2014

SUSTENTO TURISTICO Y SOCIAL EN AYSÉN.

Andres
Andrés Gillmore

La relación de las actividades productivas con el medio ambiente se ha transformado con el tiempo en una obligación social a los días de hoy, entendiéndose que su cuidado no solo protege la vida humana en si mismo, también la flora y fauna y la proyección de las comunidades, permitiendo la inserción laboral, económica, cultural, social y comercial de manera sustentable.

La realidad actual a nivel planetario con tanta depredación, son puntos de fundamento que marcan una diferenciación positiva que no podemos menospreciar y pretender sustentabilidad sin ellos.

El turismo en Aysén ha venido adquiriendo una relevancia de gran proyección para la vida y la proyección de las comunidades, que atraves de esta actividad logran la inserción laboral; como toda actividad productiva que pretenda proyectarse en el tiempo, no puede ni debe dejar de considerar los pre-supuestos arriba mencionados, si queremos que el turismo en Aysén represente un verdadero fundamento de desarrollo y que cuenta con la capacidad de mejorar la calidad de vida de nuestras comunidades.

Existen modelos de desarrollo turístico que incrementan la productividad económica y comercial, ejemplos de esa forma de proceder existen de a miles en otras regiones, modelos que en un principio son tentadores, sobre todo cuando no tenemos experiencia en la forma de hacer de Aysén y no sabemos guardar la debida relación entre un emprendimiento y el debido sustento social que debe considerar si quiere de verdad ser sustentable en Aysén. Hoy no podemos desarrollar ninguna actividad desperfilando las comunidades que viven cerca de los emplazamientos turísticos, actuando sin consistencia social. Si queremos de verdad ser bien sucedidos en lo que a turismo se refiere, debemos relacionarnos con el medio social y ambiental como si fuera uno solo y respetarlo en el más amplio sentido.

Se hace muy necesario a la hora de evaluar e invertir en proyectos de desarrollo turísticos, crear procesos que ayuden a preservar el medio ambiente y tener la capacidad de lograr una adecuada inserción de las comunidades en la actividad; de no ser así, se transforman en formas inconexas culturalmente, degradantes socialmente, sin ningún respeto ambiental y sin relación cultural territorial alguna, perdiendo inexorablemente su base de sustentación, estancando la sustentabilidad, minimizando la proyección.

Los planes estratégicos de desarrollo orientados el turismo sobre todo los financiados por el gobierno regional, deben contar con la debida proyección social, cultural, histórica y ambiental, insertándose al servicio que se pretender entregar, si no se consideran como un todo, pierden su relevancia y desperfilan totalmente la actividad. Los conflictos sociales relacionados con el medio ambiente en el turismo si no se consideran, tienden a ser contrapuestos y destructivos, pero son perfectamente evitables, si optamos por un adecuado plan de inserción social con las comunidades, con una evaluación correcta de los procesos, evitando así las normales incongruencias cuando no se tiene un reglamento preciso y una evaluación social con capacidad de gestión practica de campo entre la intención y las comunidades.

Si no enfrentamos las interdependencias negativas que normalmente suceden y son inherentes a toda actividad, con soluciones interactivas y no sabemos adaptarlos con procesos participativos reales, con el tiempo esas mismas incongruencias sumado a los malos manejos, contraen la intención y el negocio pierde su forma, estereotipando la base de sustentación, que de acuerdo con la alta competitividad actual y lo complejo del mercado interno y la estrecha relación con el global, irremediablemente se pierde la proyección y coartamos los beneficios.

No se puede mirar en menos la capacidad de mejorar constantemente la actividad, con evaluaciones sociales y ambientales precisas, con parámetros realistas y objetivos claros, si queremos una actividad sustentable para todos y no solo para algunos como suele ocurrir normalmente. No podemos permitir que las comunidades queden al margen de los procesos de desarrollo en un mundo paralelo, sin la debida inserción en la actividad. Basados en ese valor intrinsico tan propio de Aysén, de relacionar el turismo y su puesta en escena con su cultura, historia, calidad ambiental y escénica ligado con lo social, permite marcar una diferencia sustantiva y ser competitivos ante el mercado, con un sello social-medio ambiental, que permite que la actividad turística de Aysén sea especial y única.

El turismo ha adquirido en la última década una gran relevancia social como forma de inserción territorial, armonizando el desarrollo entre el norte y el sur de la región, balanceando el proceso social ante la pérdida de lo que fue históricamente la actividad de base, la ganadería. Hoy el turismo ha adquirido una insospechada proyección que se transformo en un presente con una gran proyección futura, por ende, debemos fundamentarlo con seriedad y eficacia ante las diferentes decisiones que sustentan la actividad, estableciendo procesos de inserción y de servicios que enriquecen a las comunidades y las proyecten debidamente.

La responsabilidad social de la actividad es relevante y es la única manera de ser bien sucedidos con una actitud coincidente con ese fundamento, RESPETANDO Y NO IMPONIENDO, sustentando procesos con soporte social, histórico-cultural, capaces de solventarse así mismos, sin transformarse en una negación de lo que pretendieron, ante lo que representan.

El buen relacionamiento del turismo con el medio social, es esencial para lograr los objetivos que se deben considerar. No puede ser una cuestión que solo dependa de las políticas de Estado, de la territorialidad, de la fiscalización, que a fin de cuentas puede existir o no existir, sobre todo considerando la realidad de la región que carece de una matriz de desarrollo turístico y ambiental. La obligación del resguardo de la actividad turística como complemento hacia una adecuada inserción social, debe ejemplificarse desde los mismos empresarios a la hora de ejecutar los procesos, demostrando interés en ser un aporte a la comunidad, sin aislarse, socializando la intención.

El objetivo auto-impuesto en Aysén hace ya más de una década, de transformarnos en un destino turístico de relevancia, justifica plenamente que proyectemos fundamentos con una matriz de desarrollo que incorpore variables ambientales en relación directa con las comunidades y su desarrollo, respetando sus intereses y de acuerdo con sus ventajas comparativas propias y diferenciadas de cada territorio.

No podemos crear una matriz turística regional de desarrollo, si no cuenta con una debida sustentación social, pretendiendo un crecimiento y un desarrollo sustentable. Debemos tener la capacidad de formular estrategias con propuestas reales, con incentivos para mejorar la auto-gestión y la inserción, con productos y servicios que cuenten con una denominación de origen, que realcen el producto y lo definan positivamente.

Algunos sustentan a nivel gubernamental, que basta con tener presencia en el mercado mundial, jugar con las ventajas comparativas, financiar un buen marketing y solucionamos los problemas, sin considerar debidamente la practica misma de la actividad y sus complementos, con servicios y puestas en escena con estructuras territoriales: nada es tan fácil como se cree desde un escritorio y los procesos a considerarse para tener un producto bien sucedido y amónico, son una cadena continua de errores y aciertos que debemos mejorar desde la practica misma de la actividad, poniendo en evidencia los malos manejos que coartan la proyección y crean vacíos imponderables, que finalmente no podremos manejar, si no tenemos claridad en las formas de solución.

La estabilidad y la proyección turística que necesitamos en Aysén ante el mercado interno y mundial, debe partir del presupuesto que somos una RESERVA DE VIDA y como resultado, debemos tener la capacidad de precisar un producto final de calidad, con denominación de origen, sustentado en procesos limpios y armónicos, con respeto por los territorios y sus comunidades; si no queremos que a futuro se nos considere una actividad sin proyección y sufrir las consecuencias de esa falta de previsión.