9 Julio 2017

TODOS QUEREMOS MEJOR CALIDAD EDUCATIVA, PERO, NO HAY ACUERDOS PARA ABORDAR LOS PROBLEMAS EXISTENTES

HUGO
HUGO PÉREZ WHITE

Los habitantes de muchos países expresan sus indignación manifestando su disconformidad social invadiendo sus calles por todo aquello que les molesta o no les satisface como sociedad como es el caso puntual de los propietarios de los camiones de transportes que están disconformes con las tarifas que les cobran las concesionarias en horas punta y están haciendo opinión pública para que esta medida sea revocada y mediante esta presión pretenden encontrar solución a sus problemas gremiales para conseguir sus objetivos como también lo han estado haciendo los pescadores artesanales de las distintras regiones que han exigiendo periódicamente una nueva ley de pesca y derogar la que actualmente rige a estas actividades y con estas manifestaciones hacen conciencia nacional para ser escuchados y encontrar apoyo parlamentario en la solución a sus problemas económicos.

También tenemos nuestros propios dilemas con la calidad de la educación, tema central que ha movido a miles de estudiantes a realizar marchas en diferentes ciudades del país con el objeto de que las demandas estudiantiles sean atendidas en su totalidad por parte de las autoridades gubernamentales.

Esta dicotomía que se produce entre los sectores en conflicto se ha dificultado por la imposibilidad de dialogar y porque la virulencia física y verbal se ha desatado en los enfrentamientos callejeros y también se han incorporados al movimiento estudiantil numerosas agrupaciones sindicales, ambientalistas, poblacionales y otros sectores sociales que han hecho causa común con el petitorio de los estudiantes enarbolando pancartas y lienzos alusivos que avivan el ambiente callejero lo cual aumentó en su momento la efervescencia social.

El diálogo racional se aleja de las posiciones conflictuadas lo que no permite discutir ideas y en consecuencia el diálogo se rompe por ambas partes y el desorden y la violencia grupal y la represión lógica que estas manifestaciones provocan, llevan a la sociedad a una convivencia deteriorada por la pérdida del principio de autoridad y la desconfianza en las instituciones del Estado que no son capaces de satisfacer las esperanzas y las inquietudes de gran parte de la ciudadanía que se siente atropellada en sus derechos constitucionales.

La población chilena en todos los sectores poblacionales incluyendo los grupos sociales antagónicos desde el punto de vista económico están permeadas de alguna manera por la educación, ya sea porque alguna vez han sido alumnos hoy son alcaldes, concejales, diputados, senadores, jefes de servicios y otros pertenecen a organismos del estado que tienen relación directa con la educación que han recibido por lo tanto tomar el problema como intransigencia de poderes no ayuda a solucionar los problemas y con estas actitudes de oídos sordos, no quieren someterse a la racionalidad, la que nos permite resolver ésta y otras diferencias humanas.

Lo más preocupante en todo este embrollo dialéctico que se ha armado para buscar las soluciones adecuadas a las circunstancias que vive el país en el aspecto educacional y otros, es que todos los actores involucrados coinciden en los principios fundamentales del descontento, pero, al momento de dar a conocer sus propias conclusiones cada uno tiene un punto de vista diferente y además se suma la intransigencia producto de las presiones que se ejercen en todos los niveles de decisión y así no se puede llegar a ningún acuerdo razonable.